juanitorisuelorente -

viernes, 18 de mayo de 2012

DE LA PALETA


Viendo de nuevo  “Atmósfera cero” –un remake futurista de “Solo ante el peligro”, me vienen a la cabeza decenas de situaciones similares ajenas todas, claro, a la película.
Una asfixiante intriga para un mal guión cinematográfico bien puede ser cuando me enfrenté a mi primera chimenea tipo francesa, allá por el 78, y sin tener ni idea -ni siquiera de haberlas visto haciéndolas, ni hechas-, y con el dueño sin irse ni a mear aunque le había jurado para tranquilizarle que era pan comido. Salió bien –de casualidad- y al día de hoy habré firmado unas doscientas. ¿Qué hubiera pasado si la primera sale mal?, ya ni me pregunto.
O solo ante el peligro ante mi primera bóveda de rasillas para una escalera –me gustaba darles ese punto al límite de su resistencia-, trabajo que daban muchos buenos maestros de lado  y que hoy ya casi nadie hace evitando problemas por la sencillez y rapidez del hormigón o las IPN.
O solo ante el peligro ante mi primera fachada de ladrillo visto en un lugar súper transitado, de dos plantas de altura y dando a dos  calles; 10.000 ladrillos y los dueños    –eran mis tíos, no por ello menos exigentes- esperando, yo también –que se fueran-. Salió bien –puede verse- y siguieron otras donde poco a poco, y por la jodida confianza, me fui recreando como un ninfomaníaco.
O solo ante el peligro ante…, yo qué sé, decenas de retos a que obliga la diversidad de mi trabajo –cuarenta años dan para mucho-.
Y por estar metido siempre en berenjenales, porque me gusta complicarme la vida, me llaman de todo, pero yo sólo me llamo Juan –Juanito-, un Gary Cooper o un Sean Connery sólo de la paleta.

2 comentarios:

  1. Imagino que esos temores son normales cuando uno se enfrenta por primera vez a cualquier actividad, ahora estoy segura de que realizas tu trabajo con toda la seguridad que da la experiencia.

    Un abrazo Juan.

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  2. Siempre he tenido mucha fuerza de voluntad y me ha gustado meterme en fregados teniendo solo una leve idea. Trasmitía seguridad y eso a la gente la tranquilizaba, me dejaba hacer a mi antojo. Y así, haciendo, es el único modo de la que la experiencia madure.

    Un abrazo Elena

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