juanitorisuelorente -

domingo, 29 de marzo de 2020

LA MORENITA




















Cruzando el manto rugoso
del corazón de la sierra,
como por hilos bordados,
asciende la carretera
hacia el rostro más sencillo
que ha de tener una reina.
Cuando su imagen me abraza
y me derrito en la piedra
voy por la orilla del mundo
rozando ríos y estrellas
a un lugar, donde mi fe,
rompa castillos de arena,
y lo que me crezca a espejo
de una mirada desierta,
de un horizonte sin alma,
de un corazón sin cabeza.
Madre, vuelvo a tu Santuario
cuando me salta la verja
el fulgor de las palabras
que nunca encuentran respuesta,
cuando en la tierra y su espanto
anda huyendo la inocencia,
cuando en tu lecho de rosas
dejo a mi rosa a la espera
de un destello refulgente
en mi dorada tiniebla,
cuando, Madre, necesito,
en la sed que me atormenta,
que me llueva hasta tu nombre,
¡Madre de Sierra Morena!

martes, 3 de marzo de 2020

FELICIANO Y LA FELICIDAD (Relato corto)

(Imagen dela red)


















Que Feliciano no era feliz lo sabía hasta por sus días más felices. Y tan empecinado estaba en conseguirla que la ascendía y ascendía hasta su cumbre más aguda y siempre acababa con la misma sensación de vacío y soledad.
Feli, se decía, ha de haber algo más allá, algo que pueda mantenerla firme y constante, otro tipo de felicidad que no nos abandone nunca”.
No podía pensar que llegase tan natural, tan como si no ocurriese nada, y que, tras disfrutarla unos momentos con el corazón, le llenase el alma, y se alejase sin más, sin poder retenerla.
No podía ser tan esquiva, tan generosa y abierta, y de pronto dar la espalda y desaparecer, sin un adiós,sin un ahora vuelvo. Y Feliciano lo llevaba muy mal. Él se sentía feliz, estaba casado, tenía dos hijos, niño y niña, preciosos, un casa en un lugar tranquilo, un trabajo de funcionario, y en su entorno reinaba la cordialidad y el esparcimiento. Él era abierto, dócil, y se mecía en un mar que poco enturbiaba la vida oscura y farragosa.
Tan a gusto estaba que cuando notaba un mínimo freno en su felicidad, un mínimo descanso, rabiaba. Y saltaba todo por los aires cuando ocurría algún imprevisto y la huida era siempre inevitable.
Tenía claro que la felicidad debía estar, residir en cualquier parte, en un palacio de ensueño, y que celosamente mantendría en secreto. Un lugar no muy lejano, pues si se lo proponía llegaba con rapidez: tomando una copa, jugando con los niños, haciendo el amor a su Maruja; aunque efímera, demasiadas veces, pero como algo muy suyo, algo que englobaba a todo lo suyo, y que ya necesitaba solo para sí.

  • Maruja -le dice aquella mañana en que cavila ir en su busca- ¿Eres feliz?
Maruja ya llevaba tiempo observándole, viéndole abstraído, y temiendo lo peor.
  • Claro, ¿por qué no? -le responde.
  • Pero...,¿eres feliz todo el tiempo?
  • ¿Por qué no, chiquillo -le arrulla mirándole a los ojos- no nos falta de nada, estamos sanos, nuestros hijos también, la felicidad es eso.
  • La felicidad va y viene, y mientras tanto hay una vida en la que no aparece, como si no existiera- exclama Feli mirando al infinito
  • Si estuviese siempre sería empalagosa, ¿no crees?
  • ¿Empalagosa?, ¿empalagosa? -vocea alterado- ¡si el objeto de la vida es ser feliz!, ¡si ese es su único sentido!, ¿como puede ser empalagosa?
  • Tranquilo, león -le dice Maruja acariciando su hombro- la vida es lucha y desasosiego, y la felicidad vuelve cuando se van venciendo los momentos duros.
  • No estoy de acuerdo -brama Feli, todavía irritado- Si no se marchase esos momentos no pasarían, ¡jamás sufriríamos por nada!,¡incluso el sufrimiento sería feliz!, ¡se aceptaría como parte de la felicidad!

Maruja se cansa,y le sale lo que lleva dentro:
  • ¿No estarás enamorado de otra?
Él la mira y sonríe.
  • No sé -contesta.
Maruja esboza un gesto agrio, y él la besa.
  • Te quiero, pero ¿sabes?,también quiero ser feliz plenamente.
  • Y lo eres, ¿no te das cuenta?
  • No, Maruja, plenamente no. No la quiero a medias y cuando le apetezca a ella. La quiero las veinticuatro horas y todos los días de mi vida.
Maruja se enfada. Como broma le molesta.
  • Debería verte un médico -le dice.
  • Voy a ir a buscarla, Maruja -sentencia Feli, muy serio.
  • Estás loco -grita Maruja con enfado, y se marcha con aspavientos.


Esa noche, Feli, no podía dormir. Maruja no le permitió rozarla siquiera, y vagaba por lugares oscuros y vaporosos. Sudaba, pero más por nerviosismo que por este calor premioso que ya anunciaba el verano. Y no lo pensó . Echó a la mochila algo de ropa, una botella de agua, cogió algo de dinero, besó a los niños que dormían y saltó a la madrugada.
Feliciano vivía en las afueras de la ciudad, pero desechó la idea de irse en coche. Sabía que no sería una búsqueda cómoda,y que la hallaría donde menos pudiera imaginar. Seguro que, como inicio, donde la felicidad más pudiera estar ausente.
Hacía una noche infame, de un sopor molesto e irrespirable. Recorrió más de un kilómetro por las aceras de varias urbanizaciones, rozando setos y ladridos. Y se dirigió al centro, a un barrio por el que no pasaría ni en coche, cuna de droga y prostitución.
Miraba en las primeras casas los signos evidentes de dejadez y pobreza, cuando una sombra le sacó de sus temblores y dudas. Sombra de un hombre orondo, bajito, de mediana edad y que intentaba escurrirse en el anonimato. Pero Feliciano le frena.
  • ¡Hombre, Benitez!, ¿qué haces por aquí?

  • Vaya, Feli -dijo éste, simulando estar sorprendido- ¿Y tú?

  • Yo voy en busca de la felicidad.

  • Vaya -balbucea Benitez- no sabía que tú también...

  • A ver, Benitez -le aborda ya Feli sin preámbulos- ¿Tú eres feliz?

  • Pues..., mira, sí, en este momento sí.

  • Pero..., ¿la tienes permanente? ...a ver, quiero decir, ¿la tienes

constante?

Benitez se rasca la cabeza.

  • Hombre, ha durado un buen rato..., y no se ha marchado todavía.

  • ¿Ves? -le golpea Feli en el pecho- ese es el problema,que esperas que

se vaya como algo normal.

Benitez, entre las sombras, se acerca a la tibia luz que desprende una farola

para verle bien la cara.

  • Oye, Feli, ¿te encuentras bien?

  • No como quisiera, amigo Benitez -le responde con la mirada en el

fondo de la calle, perdida en lo oscuro. Luego regresa unos segundos

para mirar a Benitez, y susurrarle- Busco estar cien por cien feliz, no

creo hacer con eso daño a nadie.

Benitez resopla. Pero empieza a interesarse por el tema. Conoce bien a Feli

y sabe que detrás de esta aparente idiotez debe haber algún trasfondo

lógico, puede que alguna sana aventura.

  • ¿Y como esperas conseguirla? -le pregunta.

  • No lo sé. No tengo ni idea -responde Feli, de pronto algo abatido,

pero se repone- Pero tengo claro que no voy a consentir ni una sola

vez más que me deje tirado.

  • A ver, a ver -insiste Benitez- dices que está y no, que va y que

viene...

  • Claro.

  • ...y que la buscas para que se quede todo el rato, solo para ti.

  • Solo para mí la mía. Yo no quiero la de nadie.

  • Pero..., chico, a ver -cavila Benitez- Vives como un marajá, no te falta de nada, me consta saberlo. Y no entiendo ni jota. La felicidad come de tu mano. La tienes a tu gusto. Si te hablase de la mía fliparías, si ya solo la noto cuando vengo a casa de la Juani y me cepillo a alguna nueva, como hoy a Bumba. Que, por cierto, es impresionante, tío -y la describe haciendo gestos ostentosos.

  • ¿Bumba? -pregunta Feli sin dejar de mirar infinitos.

  • Una africana, recién llegada de sepa Dios. Una mujer culta, maestra de escuela, con la que, después de eso, he estado hablando de mil cosas súper interesantes, como conociéndonos de siempre. Maestra, y mira como acaba. Y para colmo la Juani la ha echado. Ha entrado al cuarto gritando que eso es un negocio, de trabajo rapidito y no un lugar de charla, y que había clientes que se habían marchado. La ha echado y yo me he ido con ella. La he dejado en un parque. No tiene donde ir, la pobre.

Feli no puede creerlo.

  • ¿La has dejado tirada?, ¡qué poco corazón!

  • Pero, Feli -responde Benitez con gesto agrio- solo faltaría..., tengo ex suegra, ex mujer, ex hijos, ex trabajo. Es una tía estupenda, pero estoy tieso, ¿qué podría yo hacer por ella?

  • No es un perro, Benitez -le dice Feli apretándole el hombro- podrías estar acompañándola, y a lo mejor se sentiría feliz.

Al decir esa frase, el rostro de Feli se ilumina. “Se sentiría feliz”, le martillea en el oído.

  • ¡Claro! -estalla silenciosamente- ¡Hacer feliz!, ¡hacer feliz a alguien!, ¡eso da y reporta felicidad!

  • ¿Qué...? -susurra Benitez, abstraído.

  • ¡Benitez! -le grita Feli.

  • ¡¡Qué...!!

  • ¿Donde está ese parque?

El parque “El alcubón” es un nido de víboras diurnas en el que no cabe el juego de un niño. Feli lo recuerda de pasada, de circundarlo con el coche y de cuando su padre le advertía que jamás pusiese sus pies en él. Un lugar tabú que no ha tenido la necesidad de descubrir nunca.
Y en él se adentra entre setos y bajo oscuridades extremas, con la mirada intermitente, entre algunas ventanas de alrededor con las luces encendidas y televisores a todo volumen, y el interior de aquel laberinto sinuoso que, como una selva en su arbolado y suelo de montañas de desechos, es ideal para todo tipo de intimidades y comercio.
Benitez va delante. Intenta recordar donde dejó a Bumba hace un rato. Feli le sigue con el corazón varado metros antes, pero con esos pasos extra que su interior empuja con ánimo emergente.

  • Aquí, Feli -señala Benitez, sobre un banco, a un bulto en postura fetal.
Bumba duerme. Feli la observa unos segundos. Recrea la mirada en una mujer negra de muslos explosivos y senos flácidos, en un rostro curtido por la vida en guerra.

  • ¡Bumba!, ¡Bumba! -le zalea el hombro Benitez.

Ella da un salto felino y hace gestos de defensa con los ojos aún cerrados.

  • Tranquila -la calma Benitez- Soy yo, y vengo con un amigo.

Bumba se recuesta.

  • ¡Dejadme en paz!, ¡tengo el cuerpo cerrado!
  • No venimos a eso, tonta. Mi amigo está buscando a la felicidad.

  • Pues yo no conozco a ninguna -gruñe Bumba, e intenta volver a su

profundo sueño- ¡dejadme en paz, tarados!

  • Bumba, me llamo Feliciano -masculla con un ligero temblor- Me

gustaría hacerla feliz.

Bumba salta como una gata salvaje, y ríe a carcajadas.

  • ¿Tienes un billete de quinientos euros?

  • Claro -responde Feli, y hurga con rapidez en su cartera. Lo encuentra

y se lo ofrece.

Bumba recela. Retrocede unos cuantos pasos. Benitez intenta tranquilizarla.

  • Es buena gente, Bumba, le conozco desde niño. Algo soñador, pero

buena gente.

  • ¿Y tú? -le grita Bumba- ¿Quién coño eres tú?
Bumba coge el billete que le extiende Feli, lo mira como si fuese falso o

una broma, y sigue con los brazos extendidos sin dejarles acercarse.

  • ¿Y esto por qué?, ¿a cambio de qué?

  • A cambio de hacerla feliz -le contesta Feli- No tiene que hacer nada.

Bumba delira, gambetea, hace ademán de marearse.

  • Estáis locos,como una cabra. ¿Tenéis una cámara oculta?, ¿hoy toca

reírse de la negra?

  • Por favor, Bumba, tranquilícese, y siéntese, por favor -le pide Feli.

  • Déjale hablar, Bumba -insiste Benitez.

A regañadientes, se sienta.

  • Ese dinero ya es tuyo -dice Feli- Y no tienes que hacerme nada. Yo

no busco eso de ti, sino solo tu felicidad, y la mía. -Feli cambia el
gesto y añade su sempiterna pregunta- ¿Eres feliz?

Bumba alza la vista y responde con sarcasmo:

  • ¿Feliz?, ¿qué es eso? No recuerdo haberlo sido alguna vez. Quizá cuando me casé..., di a luz a mis dos niños..., y nunca nadie me ha regalado nada. Debería rechazar este dinero, o ganármelo.

  • No, no, es tuyo, de corazón – dice Feli, y continúa con la mirada perdida en lo oscuro- Yo creo que tú y yo hemos hecho lo mismo. Tú un buen día abandonaste tu casa buscando una nueva vida, a la felicidad, en suma, y yo acabo de abandonar la mía buscando ser feliz plenamente...

  • La felicidad plena no existe – le interrumpe Bumba.

  • Ni de coña -apostilla Benitez.

  • Pues a mí me deja un vacío enorme cuando no la siento cerca – continúa Feli con los ojos algo llorosos- Sobre todo en esos momentos en que nada de lo que tengo me satisface, en ese más allá que no alcanzo ni rozo, y es en esos instantes cuando esa felicidad que me falta copa el protagonismo de todo mi deseo, de toda mi ambición, de todas mis ganas de lucha.

Bumba ríe con ganas y le espeta:
  • ¡Tú estás enamorado!, je,je, ¡tienes todos los síntomas!
  • Puedes tener razón -dice Benitez rascándose la barba, y se dirige a Feli- Esa es la felicidad que buscas, amigo mío.
Feli queda pensativo. Se sienta al lado de Bumba, y mueve la cabeza sin decir una palabra. Luego susurra:
  • Pero yo en mi corazón no tengo a nadie. Estoy seguro.
  • Tienes a la felicidad -dice Bumba- A esos pequeños lunares que van conquistando al resto de tu vida. Buscas la felicidad porque no amas. Tú quizá no estás convencido de eso pero sí tu subconsciente. Tú tan solo buscas el amor, y estás enamorado, aunque físicamente no tengas a nadie.
  • Te dije que era maestra -dice Benitez, alardeando de haberla conocido, luego vuelve a rascarse la barba- ¡Qué lío!
  • No, corazón, no lo es -sigue Bumba- Yo no soy feliz, ni me interesa estarlo, porque yo no amo ni quiero amar a nadie. Mi marido y mis dos hijos murieron en el viaje. Mi felicidad murió con ellos.
  • ¿Estoy entonces enamorado de la felicidad? -se pregunta Feli con balbuceo- No puedo creerlo. Quiero a mi Maruja, a mis hijos, a mi trabajo, a mi vida, pero algo se viene abajo, se rebela.
  • Me estás dando la razón -dice Bumba.
  • ¡Madre mía! -exclama Benitez, pensativo- A mí me echó mi mujer de casa, no tengo hijos, cobro del paro una miseria, pero... -señala a Bumba- tú me has hecho hoy feliz.
  • No confundas el tocino con la velocidad -sonríe Bumba- Amor me has dado poco, so bestia.
  • ¡Vaya tres! -sonríe al fin Feli, y confiesa- La verdad es que hay una Angelita que...
  • Ya nos vamos entendiendo, je,je -ríe Bumba, y le aprieta el hombro.
  • Puedes dormir en mi casa esta noche, je,je -se ofrece Benitez.
  • ¿Los dos? -sigue riendo Bumba.
Feli escurre una lágrima. Los tres se abrazan sin apreturas.
  • ¿Buscamos un café? -preguntan al tiempo.








sábado, 18 de enero de 2020

"POCOS"

(Imagen de la red)














“POCOS”

De tu poco que contar
viene la palabra “poco”
como mínima respuesta 
a mi “sentir que hablo solo”.
Bien “pocos” ves en tu oído
aunque haya “buenos” de fondo,
aunque lleve el”¿como estás”
y los “te quieros” al hombro,
algo que llamas “rutina”
y cuando falla “tesoro”,
que adivino por tu genio
o las muecas de tu rostro.
Somos presos de los “hola”
con  los “adioses” muy cortos,
de “adioses” que el sueño vence 
o de los del “tiempo es oro”,
para huir, las horas muertas,
a los silencios más hondos,
al hondo mar de palabras
donde llamarnos “nosotros”,
hacia el infinito idioma
que solo entienden los ojos.
Por eso a lo que me digas
no lo llames nunca “poco”
si cuando meces mi nombre
logras que me tiemble todo
y cuando tu voz despierta
de algunos “buenos” de plomo
vivimos esos momentos
de tantos ríos a sorbos.
Ese “estar a gusto”, siempre,
sin ningún “poco” tan tonto.


sábado, 11 de enero de 2020

DESÁNIMO (Soneto)

(Imagen de la red)

























Tengo frío. Mi ánimo se pierde
tras el último beso atado al río
de tu boca, lejano, hondo, sombrío,
hito, entonces, de un cielo de alma verde.
.
Puente a la nada, único que muerde
la sangre, la razón, con triste brío,
diluido en el cauce en que porfío
llegar al mar, sin besos que recuerde.
.
Siento frío. A la sed que se resiste
a ser verso en el aire, espera eterna,
el amor sin respuesta así lo embiste
.
hasta que no vislumbra a una voz tierna
(Si en aquel beso algún te quiero bulle,
el tiempo, sin mostrar piedad, lo engulle).

DESÁNIMO



domingo, 10 de noviembre de 2019

ROMANCE AL ACOMODADO

(Imagen de la red)

















Hay personas que, en su vida,
van el el furgón de cola,
almas de la vida es sueño,
reyes del sol a la sombra.
Son personas que construyen
donde a nadie les estorban
sus castillos de la nada,
las palabras más remotas,
siempre sabias intenciones
porque hacer no está en sus obras.
Y saben hacer de todo
y lo demuestran de boca,
sus secretos se los guardan
para que no esté de moda
el vivir bajo el influjo
del que suda gota y gorda,
del que piensa en el mañana
y tira del carro a solas.
Son personas bajo cuerda
que a sí misas poco aportan
si nacieron en la cumbre
de la nada más hermosa,
donde no se mueve el culo
porque hay tontos que lo bordan.

sábado, 26 de octubre de 2019

LA BODA (Espinelas, del 1 al 9)






















1
Ya está sangrando la llama
que besa el camino rosa,
tiempo de sed vaporosa
resta el corazón que ama.
Todo color se derrama
porque blanco es el que embruja,
el que en tu cuerpo dibuja
como versos de una ola
de encaje, tersura y cola,
con mano y alma la aguja.




2
Con corazón y cabeza
del amor sangra locura,
su veneno es la ternura
y se muere en la certeza.
Sus ojos crean belleza,
prende mundos a las cosas,
de su piel nacen las rosas,
y por los cielos de un beso
vuelan siempre de regreso
las palabras más hermosas.
/
Cuando en silencio un te quiero
con el alma se comparte
cada gesto exhibe el arte
de expresar lo más sincero.
Un te quiero vuelve a cero
y no vive de las rentas,
si ha de renacer a tientas
para crecer desde niño
e ir madurando el cariño
con las miradas sedientas.
//
El amor nunca está hecho,
y lo viola la costumbre,
no pide un vuelo a la cumbre
dejando el cuerpo maltrecho.
Necesita tocar techo
respirando los latidos,
entrelazando sentidos
a los pilares del hambre,
para andar por un alambre
con los adentros cosidos.




3
El corazón de una boda
es un mar de mariposas
y un listado de mil cosas
donde el olvido es la moda.
Hasta en lo nimio se acoda
el seno del pensamiento,
mas en los hilos del viento
suele haber nombres con alma,
y en el repaso, la calma
suma a quién debe al evento.
/
Lo más grande del camino
al altar que tiene un padre
es sentir como una madre
y vestirse de padrino.
Primaveras del destino,
si florece la inocencia
con la perdida tendencia
de colocarse el babero
que lleva escrito un te quiero,
bajo la baba, de herencia.
//
No pide el novio la mano
porque quiso el cuerpo entero,
de costumbres soy obrero
y otro hijo es lo que gano.
Me rindió su lado humano
y esos ojos que te anidan,
las palabras que te cuidan
de un sentimiento tejido
al pilar de tu latido,
y da igual lo que me pidan.




4
Siguen mil brazos diversos
arropando vuestra vida
en esta juerga que anida
seguir en la boda inmersos.
Amigos como universos,
la familia al alma atada,
están en la senda alada
que azulea en lo profundo,
con la lluvia de otro mundo
en vuestros ojos clavada.
///
Es un paso hacia la luna
despedirse de soltero,
enterrar a todo pero,
sentirse niño en la cuna,
e ir creciendo a la fortuna
de madurar a su lado,
pero ahora estando a nado
en los mares de cerveza,
que estómago y cabeza
tengan el cielo ganado.




5
Úbeda es un traje blanco
que hay que poner a prueba,
con los viajes se ceba
hasta que un "ole" le arranco.
Con tal belleza desbanco
a la ciudad de colores
que no muestra sus valores
porque nos hierve la prisa
y mis miradas requisa
el blanco de mis amores.
/
Y Jaén, por otro lado
luce traje con corbata,
de Bailén la flor y nata
con las pruebas de otro grado.
Novio y padrino han currado
lo guapo, pero sin bombo,
y a lo teniente Colombo
si con la novia equiparan
esos cuerpos que enmascaran
cuando ella salga del biombo.




6
A la flor de una semana
no le faltan las espinas,
naufragar por las esquinas
ni embrujarse de mañana.
Ya todo es de porcelana
y los nervios hacen olas,
nunca estuvo el alma a solas
tan lejos del sentimiento
ni volando contra el viento
escuchando caracolas.
/
Porque todo excesivo,
tras el show de las tarjetas
se desnudan las maletas
sin un fondo equitativo.
"Catenaccio" evolutivo
donde el mejor "coach" se rinde,
mas ni un objeto rescinde
el empuje de la novia
si con huesos sin sinovia
salta el último la linde.
/
Mas pasada la galerna
¡ay!, no olvido el torbellino
que azota al rostro divino
si le llueve el alma tierna.
Aunque algún quehacer consterna
ya no prima la algarada
sino la sangre apretada
y el aliento en los ijares,
que no haya en el cuerpo lugares
sin un beso en la mirada.


7
La boda tiene barriga
que presiona mi chaqueta,
y aunque es buena pandereta
del botón es enemiga.
La cerveza es la que obliga
a la piel a ser pescante
como proa de un mercante,
y buscando soluciones
hallo goma en las opciones
con la mano por delante.
/
En los tres bulle el exceso
y hay que darle al cuerpo caña,
si el sudor un kilo araña
equilibra el contrapeso.
Pero es tarde y pincha en hueso,
que no llega y besa el santo
andar, como por encanto,
pero en su norte de abulia
marca el paso la tertulia
y se olvida su quebranto.
/
En la cumbre, lo dichoso,
es mostrar nuestra entretela,
tanto el del cuerpo gacela
como el que pinte de oso.
Ante un día tan hermoso
hay que exaltar lo genuino
y dejar el cuento chino
de intentar ser otro un rato,
sino brindar con lo innato
y regarlo con buen vino.




8
Porque la boda ya huele
nos envuelve su perfume,
se para el mundo, y se asume,
ningún gasto extra nos duele.
Sin opción para el telele
porque huelga el "qué nos falta",
si ya el tiempo nos asalta
con su implacable rodillo
y nos sube el temblorcillo
hasta la cota más alta.
/
Perdonad si soy cansino
por lo mucho que empalago,
si con las décimas pago
la ilusión de ser padrino.
Soy en mi hija numantino
y le ofrezco lo que siento,
si excedo en tanto por ciento
es por esta mano loca
a la que el amor desboca
y trota sin desaliento.
/
Hoy toca lo introspectivo,
asomarse a la baranda,
unirse a la cuchipanda
y sangrar en lo festivo.
Estallar en lo efusivo
es lo más normal del mundo
tras el tiempo iracundo
de desvelo matemático
con hilo monotemático
y constante a lo profundo.




(y 9)
Un chute de adrenalina
conlleva coger los trajes,
que aprieten los atalajes
hasta que la tripa se afina.
Ya está el reloj en la ruina,
su desahucio es inminente,
en la calle está la mente
y camino de la iglesia,
hace primores la amnesia
ante un instante eminente.
/
Boda de mesa redonda,
invitada al protocolo,
para que nadie hable solo,
y gire, gire en la rotonda.
En regalos es la monda,
pena da quién los reparta
si llegará hasta la tarta
como un cartero novato
sin probar un solo plato
con la "sonrisa" de a cuarta.
/
La luz del día que acaba
hará el amor al futuro
si tras solo un paso oscuro
todo sol, fiel, le aguardaba.
Este sábado vibraba
desde sus hondas raíces,
y tras los días motrices
para llevarle a buen puerto
queda ya solo y cubierto
de su millón de matices.




jueves, 19 de septiembre de 2019

LA CASA

(Imagen de la red)


















Van construyendo te quieros
todas las manos del alma
en el solar donde el mar
quiere de sangre su casa.
Ya cimentaron los nombres
los corazones sin habla
hasta el nivel de los ojos
desde el fondo de la llama.
Pronto paredes a besos
y el forjado en la palabra
van por encima del tiempo
para embriagarnos las alas,
hollando cielos arriba
lo que “Nosotros” nos guarda.
Entre pilares de luz
y tras las verdes ventanas
remataremos el techo
con los brazos en la espada,
poco a poco la cubierta
con la boca en la garganta,
y los remates de adentro
con la carne enamorada.
Una casa de la lluvia
para vivir bajo el agua,
una casa muy sencilla
para volar al mañana.



jueves, 12 de septiembre de 2019

LA QUEJA





















Tenemos instaurada la queja. Somos de quejarnos. A lo que funciona buscamos el pero, y a lo que no, obviamente, con más motivo.

Las romerías de mi niñez tendrían su pero aunque en el tiempo las recuerdo como muy entrañables, muy familiares y concurridas, donde no faltaban el ascua, la paella ni a Los Neliab en la verbena.

Romería, que fue derivando en otra cosa, en tres semanas de juerga sin control donde la bebida era la imagen que adorar, y bueno, La Patrona quedaba relegada a verla pasar durante cinco minutos, a hombros o acompañada por una multitud devota que, pasada la misa y la procesión, tomaba el camino de casa, del chalet o del restaurante.
Y recuerdo que, entonces, el sentir general, la queja, era que se había desvirtuado, desmadrado, el sentido de la romería.

Pero pronto llegó la restricción de hacer fuego y no tardó en apagar al llama a una juventud que ya andaba anclada a su recinto fijo, su botellón de todo el año, donde caben todas las fiestas.
Y así, Zocueca fue perdiendo fuelle, atractivo, hasta que quedó desierta.

Hoy, en Zocueca, el ambiente romero está lejos, a siete kilómetros. Allí se ha instalado el ascua, la barbacoa y la verbena. Verbena a la romería de parecido con una a San Juan, a la Virgen de los Dolores, por ejemplo, porque allí hay alusiones pero de Zocueca ni rastro, aunque el domingo resucite de 6,00 a 13,00 horas, siguiendo una tradición en la que más de media ciudad se vuelca con una tradición encomiable.

Pero claro, esgrimiendo la queja.



miércoles, 11 de septiembre de 2019

CINCO A LA RAZÓN

(Imagen de la red)














1

Mis hombros cargan tu ausencia
y los moldes del abrazo,
de tus labios sigo el trazo
del vagar de la inclemencia.
Tan notoria es la abstinencia
y las fauces del deseo
que entre la nada te veo
y entre todo lo más grande,
que aunque la sangre desande
tu corazón andurreo.

2
A ti conducen mis venas,
al latir de tu palacio,
donde te escribo el prefacio
de tantas bellas escenas
que van sangrando ya plenas
al confín de un universo
tan solo en tu nombre inmerso
y el azul de nuestras cosas,
aunque algunas son dolosas
y andan en sentido inverso.

3
Que copule el corazón
es lo único que importa
si el sentimiento que aporta
no es hollar sin ton ni son.
Cuando de amor es su don
todo beso es un te quiero,
cualquier roce el asidero
que lo mantiene en la brecha,
mas si la sangre se estrecha
se convierte en un florero.

4
Porque espero amanecer
paso noches a cuchillo,
a ser futuro me anillo
y a los idiomas de ser.
Tú me enseñaste a perder,
a buscarme al otro lado,
y abandonar el tejado
no fue una fácil tarea,
si era de baja marea
y de muy alto enlosado.

5
Pero caminamos sueños
aunque siempre los lapides
porque ya muerta presides
el reino de los pequeños.
Mas te esperan hogareños
aunque sea en son de plata
porque la vida retrata
cuando dos están a gusto
y el destino ha de ser justo
y la vida más sensata.