juanitorisuelorente -

domingo, 24 de septiembre de 2017

¡EJEM!

(Imagen de la red)












Hemos andado hablando todo un día,

juntos alguna vez,

y hemos aprendido

que no dejarnos callar

ni dormir

no es una locura

si nos duerme la voz,

y volver y volver a vernos

es así nunca

como oficio corazón.

Cada vez de otra sed


como ejemplo.

martes, 19 de septiembre de 2017

PRINCESA

(Imagen de la red)



















Descubrí verdades,

y desde aquel día

entiendo al alma.

Hilvanaron los ojos

a las manos blancas

la sangre azul,

volviendo a sueños laberinto

toda confianza,

si tú estabas en sus labios,

en su principio viejo.

Entonces


tan lejos, princesa.

domingo, 3 de septiembre de 2017

CAMINOS AL VERBO AMAR (Relato)

(Imagen de la red)
























El amor seguía un camino ciego de viejos besos. Y él seguía su cuita en el pensar cargada de ojalases.
La amaba. Así, como a ella, no había amado jamás a nadie. Su vida había sido un sentir de afuera sin saberlo realmente, quizá como un periplo náufrago tras la sirena de una isla. Por eso,ante el corazón indebido, saqueaba su ternura, toda la que nunca conducía a su nombre, a nada que antes fue, realmente.
La amaba, y recorría el pasillo de este hospital con una pequeña rosa roja en la mochila y el temblor atado al deber indeciso.
Cerca de la 308 tartamudeaba la excusa que le había traído a visitarla, esa supuesta casualidad que le tenía aquí, a unos pasos de ella, con la voz cayéndose a pedazos y sus ojos apoyados en su rostro de verde belleza.
Respiró al ver solo acompañándola a su tía, y voló en la ceniza de todo su secreto.

  • Hola, he venido ver a un amigo, y me han dicho que estabas aquí

Sonrió a su tía y se acercó a besarla en la mejilla.
Desnuda quedó la voz en fuga, y todas y cada una de las preguntas sucesivas, encendido ya el tiempo de pájaros y universo.

  • Tengo que ir un momento abajo – dijo su tía - ¿le importa quedarse mientras vuelvo?

Le respondió el silencio de seda, su vestido sonriente. Y quedó a la luz, repicando, otro instante verdadero.

  • Tonto, ¿por qué has venido?
  • Te he traído algo. Déjame darte un beso...en los labios
  • Uno chico
La rosa entre sus pechos, y un beso desobediente ataron a suspiros de honda fragilidad, también a un ir y venir de muros de piedra.

  • ¿Por qué has venido?, no deberías estar aquí
  • Ya

Abrazó en su mano la fe desecha, la espera aterida, a toda la sangre por venir, y esculpió te amos con voces mudas al fuego de lunas a los labios.
Que apagaron en un beso...y otro...

  • Vete ya
  • Cuando venga tu tía

Siguió el alma en su sed inundada, pero apoyada en sus raíces, hasta que el último instante quedó sin vida.

  • Que te mejores. Adiós señora

El adiós movió su pañuelo. La tía le siguió unos cuantos pasos.

  • Que se mejore su amigo. Muchas gracias por venir
  • Gracias
  • No soy tonta, ¿sabes?
  • Ya lo sé
  • Estas casado
  • Ya

Como un devenir de los astros, cada palabra por venir se sabía cómplice, y quedó en manos del pestañeo y la media sonrisa, al profundo olor del camino en la sombra con todos los puentes rotos.
Aún así de dulce quisiera.

  • Dame un beso, anda


viernes, 1 de septiembre de 2017

RESPIRANDO, NUNCA

(Imagen de la red)

















Quererte

tiene roto saber

por el sueño cansado.

Distraen

las horas que pasan al revés,

algún beso de verde mudez,

varios encuentros sin sombra.

Donde ata

en secreto respirar

se desploma

la sangre indecisa,

si come la lentitud

del forcejeo aprendiz,

de los ojos al descuido.

Amarte

tiene la noche pensada

con la voz a los muslos

cavando besos hacia tu voz,



pero el resto de la vida

sin vaivenes,

con solo besos al alma.



Y bajo este desastre

sigue fiera tu paciencia,

sigue mi mano rota

por tu nunca, desnuda.


domingo, 27 de agosto de 2017














Hay mundo a la mano

en los ruidos que arden,

oído enamorado

donde crece tu nombre,

hay versos de leche

y ojos de pan

al vaivén de los hilos,

de los pies sobre el agua,

de tanta y tanta necesidad

de verte. Hay

ser muy posible

en los vientos de piedra,

ciegos en el pensar,

hambres rociadas de besos,

platos que miran su reloj,

para siempre suspirando a la prisa,

y mucho mucho sol

en lo que asciende a la penumbra.

Hay ternuras de testigo

en la paz de los puentes,

palabras en tus pechos,

en los muslos que llueven,

hay te quieros en la mudez,

corazones de puntillas

por la sangre constante

que va sellando cada abrazo de la voz

a olvidos de la luz,

a ruinas de la tierra.



Sí.


sábado, 12 de agosto de 2017

CABEZÓN (SONATINA)

(Imagen de la red)


















Con el alma partida por el ser que le toca,
genio del cuello erguido, la razón en la boca,
¿Es creíble su pena, su supuesto dolor?
Para cada problema tiene firme una excusa,
impoluta su imagen, así nada le acusa,
borrón y cuenta nueva, que prosiga el amor.

Es caballo alazán en sus mundos de arena,
no le importa el instante ni mendiga dar pena,
ascender un peldaño lo asemeja a volar,
sin íntimas preguntas, continuar a su bola,
es el himno presente con la bata de cola,
el placer de vivir es un hito al azar.

Y a la voz de sentir y mirarse al espejo
descubre al ser perdido dentro del niño viejo.
El silencio germina, queda sol por nacer,
a la luz de la piedra funde adentros la llama,
va desvelando al hombre recostado en la grama,
con la mente muy alta, resignado a perder.

Tiene a un rostro cautivo la palabra que abraza,
su sed en libertad a su piel se atenaza.
Tras su flor intangible, los milagros en cruz
poco a poco suceden con el niño en la cumbre
y no hay en su interior un rincón que nos alumbre
este nuevo lenguaje con miradas de luz.

Y no haya sitio el hombre que en su nombre no cabe,
ni asomado a su tiempo si de instantes no sabe.
Y aunque a todo su empeño le ponga voluntad
siempre pugna el altivo por ganar sus razones,
sin querer hace gala de romper corazones,
si es un cabezón hecho de difícil edad.

viernes, 4 de agosto de 2017

NUESTRAS ENTRAÑAS

 (Imagen de la red)
(Imagen de la red)
(Imagen de la red)




















NUESTRAS ENTRAÑAS

(1)
El tiempo camina.
Subebaja
e imita la infancia de una calle
en blanco y negro. Y hace de ella
un flash de identidad, un instante
perdido que exhibe su nombre
con alma dentro. Como un río de orillas
blancas con cuerpos de piedra
que miran lejos: la espalda de luto,
la constante conversación con el guardia civil,
la niña distraída, el perro
que duerme para siempre, el burro,
chuleando al empedrado,
y la iglesia,
al fondo,
firme, indemne,
-ella sí-
hacia lo eterno.


(2)
A las sombras y al agua
las añora un desierto,
y a los viejos
las una de la tarde.
A la primavera de una plaza,
reducida
a un suelo de ceniza,
no le crecerá la hierba.
La tierra tiene coche
y el cielo pasa hambre.
Es lo moderno,
aparcado de por vida
en la memoria,
en otro triste y gran adiós
al hombro/e.


(3)
Aquí bebemos por la tapa.
Comer es, por tanto,
el que bebe. Aquí
todo bar tiene de tapa
su historia, si tiene historia.
Somos así.
Si llena los ojos
alegra el vaso y llena y llena
cuerpos de luna eterna.
De aquellos que fueron
aún ronda el alma
por la carne que despunta
en abundancia. Y a esos, les damos
apreturas, ruido, suciedad,
y los cuerpos muertos como cultura
del abandono (sabemos morirnos).

(4)

Nuestra alma es de barro.

De barro nos moldean
el nombre nuestras raíces.

De barro es la bonanza,
nuestro as de corazones.

Barro que,
si construye y decora
amamanta soplos
de rutilante eternidad,

pero solo es tierra,

si no llueve.

viernes, 21 de julio de 2017

AZUL (Completo, 25 poemas)

(Imagen de la red)
















(1)

Escucho el mar.


Su respiración es una grieta

por donde sangra la luna,



tal vez de ti.



(2)

Porque teje sentir

desde el mar de lo desierto

hila olas el azul

a kilómetros del viento,

y a la ausencia vuela el sol

como un pájaro sin cielo.





(3)

Hay un pasadizo

de fríos prematuros

que dejan las señales

de la pena en la palabra,



como un río al azul

del hilo que no llama


a cada instante.




(4)

No es la primera vez

del suspiro que se ahoga

al desplegar tus alas.



Culpa tienen los giros del descanso

que cortan la flor

a mi mirada verde.




(5)

El mar emerge

y atento escucha

de calor enamorado

su esencial remedio para la sed.



Debajo de puentes quebradizos,

por la soledad y el rencor,

la voz que parece amor

trata de flotar.




(6)

El fracaso y la desnudez

nos confían secretos que no se agotan.



Pero la mirada ausente

necesita días

que reinventen sombras,



y echar de menos.




(7)

En el azul inmenso

de tu tiempo alado

busca conformarse

el alma cotidiana

con la huella de las horas

que desborde una palabra,



con el miedo transparente

que algún surco enhebra.






(8)

Cuando en toda mitad

el a solas asola

cuaja lo amargo,



y pide labios al aire

como mano salvadora,



o tu voz del mar.





(9)

Los hechos

que quedan a los pies

de un lenguaje de espejismos

se deshacen ahogados

en al propia tristeza,



y no hacen

disfrutar del mar.





(10)

La herida que no aprende

a sanar de su ocaso

destilará su existencia

al menor movimiento,



manchado al dolor,



goteando pasados

a la paz de una playa.







(11)

La primera vez

que te haga el amor

será verano. Cruzarán las galaxias

todas las estaciones

y las unirá el verano a tu piel en la arena.



El hielo en la lengua

no atiende a la cordura.






(12)

Mi azul

es un grito de tu azul,

y a estar vivo la vida evapora.

La voz de una medalla

se convierte en perfume

y un ladrido a la nada. El detalle

de amor equivocado obliga a pensar

si es una red sin ti, si soy

solo una araña.







(13)

El mismo mar,

la misma lengua de fina arena,



y nuestras huellas

suspenden en geografía,



por andar sin aire.







(14)

Al cobijo del rencor,

del tiempo derruido,

sueñan ser corazón

las cicatrices. Y,

como siempre,

tarde.







(15)

Del azul de mis rutinas

al azul para los ojos,



pero breve, seco, extraño, gris,

amargo,



todo el abecedario

de las olas fugaces,

y por labios que no suturan sus abismos.









(16)

Nunca te escribí. Guardaba

el frío tus hojas. Y al corazón

no tenía palabras que decir.

Luego,

cuando tú tocaste a vivir,

abrió el mundo

con ansia de ser testigo

de tierno aliento

de mis ojos ciegos.







(17)

Ningún cuerpo que escapa

se te parece, todos repiten rostros.

Sus olas no vienen a mí

como vendría sola tu ola

nadando instantes, y solo hallo

razones en tanto bello para mirarte,

para volver una y otra vez

a ser ojos de los de antes, a manos

que confundan universos

con el aire de mis labios, a ser

un beso tonto, o apenas

el momento más fugaz de verte.








(18)

No sobra nada. Ni

el hacer más imperfecto,

ni el enfado más preciso.

Cuando así se ama se respira

el tesoro y la desgracia

que existir nos da,

y en lo que toca no se piensa.

Sostener el desafecto

y crecer por el simple eco

de nuestra íntima fragilidad

enseña a adaptarse

al alma entregada.








(19)

Dejemos que nazca

el silencio enamorado,

que con sigilo enhebre

el corazón de las cosas

que no encuentren la palabra

eternidad a la desnudez

de todo lo que ha cosido

mirarte.








(20)

A otra herida que abre

todos los infiernos

la cierra el mar,

el paseo por una playa.

No borrará su nombre

la mirada rota, quedará

el ayer que la respire, será tiniebla

al otro lado

con las verdades a la cara,

pero aún siendo orilla

de los cielos posibles

a donde vamos.






(21)

El mar se acaba,

y sigue la ausencia

con el azul

que no sostiene pasar página

por volver a casa,

donde queramos o no,

y sobre todo,


se oye el mar.







(22)

Al mar de tu enfado

sigo haciéndole olas,

es decir:

¿qué es amar sino

ir y venir de mar)







(23)

Azul

era la voz en los ojos,

todo lo mágico que conmovía

a la luz

el andar de cada día,

eran de otros versos los silencios

de alambre, la luna de cada Te extraño.

Y el mar

me deja desnudo esta vez,

con las sangres

al aire

y Nosotros a golpes.








(24)

Cuando se quiebra el reproche

se adentra el tiempo en el espejo

y mira

en su infancia

aquel color de la lluvia.







(y 25)

Lo azul

de un mundo de fantasía

no se abandona

sin alas.