juanitorisuelorente -

miércoles, 19 de septiembre de 2012

MAÑANAS















Vengo de nacer a diario
a creerme viejo.

No se deshace su cuerpo de nieve.
Está muriendo frente al dolor y el miedo,
y no desisto, aunque no volverá a ser niño,
es imposible.

Vengo del agua, de su hambre
insensata, a ser orilla;
de su imperio, a buscar
cobijo por las esquinas.

El tiempo esconde la mano.
Ya no es un libro sin nombre,
espacio sin fantasmas, se aleja
de primera línea su fe hacia la nada.

Y soy un precoz ausente,
ocupo un pupitre par aprender mañanas.

2 comentarios:

  1. El aprendizaje es infinito, la vida queda muy corta ante él.

    Reflexivo poema, Juanito.

    Besitos multicolores.

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  2. Siempre estamos aprendiendo a aprender. Un beso Diana

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