(Uno de mis primero poemas, en 2.004)
Hace ya un año
vio la luz el aliento vital
que apoyaba sus piernas inexpertas
intentando caminar en equilibrio.
Todos contra uno. Pero disfruto
del pensamiento de haber nacido
dispuesto a mendigar atenciones
acurrucado en mi cuna
mientras acabe el periodo de inestabilidad.
Cualquier momento,
cualquier situación inesperada
levanta el polvo de los largos senderos,
los rosales y el bosque mejoran sus actitudes,
la noche y el día afirman su color,
tú eres otra y no has cambiado.
Nada pasa inadvertido. Es impresionante.
Auto emoción que logra multiplicarme
y alimentar mi espectro luminoso.
Los últimos jirones de la estatua se han caído
y permite el movimiento hacia las barreras
respirando el frescor de la mañana.
Oigo el presente
pero a veces la tierra me ofrece su pasado
y nada mejor para comprender la vida
que está aislada y sola, buscando su camino.
Las hojas deshielan la escarcha
y el nuevo día se despierta tímido
eligiendo su color. El seductor
busca el relevo huyendo de la frontera
de la insignificancia, dejándose caer
por la pendiente del entusiasmo,
tal vez excesivo, pero siempre buscando
caminos alternativos supuestos
obviando las huellas de los pioneros
incluso a través de los espacios protegidos
buscando un aliento que sea nuevo
tal vez en las mismas estaciones…
ayer cuando el verano ardía en agosto...
hace tiempo cuando el otoño
inflamaba el bosque…