juanitorisuelorente -

martes, 17 de julio de 2012

PIONEROS


Hablar y hablar hasta quedarse solos siempre ha sido tarea de unos pocos, al igual que andar y andar, continuar andando en solitario cuando los demás se sientan a esperar al resto.
La compañía no sirve para ciertas cosas. Arropa al tiempo que diluye.

La soledad es un arma que usan a ratos quienes han de hacer, decir, completamente solos, un afrontar y afrentar al mundo desde la necesidad y no de la valentía, desde el convencimiento y no desde la osadía, aunque osados y valientes haya que llamarlos. Y a menudo inconscientes
o imprudentes.

Hacer, decir, señala pero también abre caminos que otros siguen sin mancharse, que usan como propios e incluso enarbolan.

Dejarse ver a la gente, a la masa, al avenimiento o al enemigo, pone a tiro, da pie al murmullo, a la crítica siempre, a la indiferencia luego. Indiferencia que es al arma que cultivan sus líderes, canto cobarde de la mayoría en su vagar seguro y gelatinoso.

Nada crea un vivir plácido, un vergel interior, un desganado impulso, un cobarde silencio. Nada crea un grito desgarrado sin identidad. Las lanzas de la ira, las manos de la esperanza, necesitan rostros y nombres, pioneros que claven sus picas en tierra inhóspita, inmaculada, y marquen espacios, lindes,  que otros cercan.

Pero ese es el milagro, la grandeza de la aventura. Lo superfluo de la rutina.

Al perseguir lo oculto el primero se puede acariciar la llama. Su ardor y sus peligros.

4 comentarios:

  1. Hay una máxima que dice: Si tú cambias el mundo cambiará.
    Yo no creo que los cambios llegan desde el exterior. Desde el exterior llegan las revoluciones.
    Reflexiva entrada Juan.
    Un beso

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    1. En el interior yace el inconformismo, y si bulle erupciona al exterior. Para mí, en éste momento y sin pensarlo detalladamente, quién lidera una idea en principio solo es un inconformista. Gracias Marian, un abrazo

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  2. Es este un tiempo donde se necesitan pioneros, me temo. Un texto acertado, Juan. Un abrazo.

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    1. Se necesitan pero sus voces se diluyen entre la masa. No se puede gritar con todos, hay que hablar, gritar a todos, aunque cuidadín, tal está el patio. Un abrazo Marcos

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