juanitorisuelorente -

viernes, 24 de febrero de 2017

MICRORRELATOS

(Imagen de la red)














1
Entreabrió los ojos.
Se sintió extraño, como atado, encajonado, pero a gusto.
A su alrededor un murmullo intenso, alguna lágrima, y no movió un músculo.
Le gustaba jugar. Ayer a hacerse el muerto. Hoy a tener sueño, mucho, mucho sueño...

2
Rodolfo trataba a Chini como a un hijo, y Chini se portaba con él como un perro, siempre con el rabito tieso. Como castigo por haberle puesto el nombre de un perro.

3
Despertó recién casado. Como un rey en el centro de la cama. Aún entre sueños abrazó los senos flácidos, acarició olas de piel desnuda, apretó el seto de zarzas y matojos. Ella dormía, y se volvió a su Luisa. No estaba. Sobre la mesita una escueta nota: ¡¡¡CABRÓN, MADRERO!!

4
Se resistió a madurar, arrugó el rostro, y el confundirse con la rama le salvó de momento la vida. Pero estaba condenada, cuestión de tiempo era caer, aunque nada comparable a de esa forma violenta, ese saqueo. Mejor así, disfrutar el momento, pudrirse luego plácidamente en su cama.



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