juanitorisuelorente -

lunes, 6 de febrero de 2017

LA MITAD DEL MUNDO

(Imagen de la red)



















No tenerte,

y las manos atadas, van al infierno

piedra a piedra en un viaje

por las celdas de la luz, girando

en cuerpos con temblores ciegos.

Sin respiro, beso

lo que más te acerca,

y el mismo cielo da la vuelta

y permanece. Es entonces

cuando, en la mitad del mundo,

tengo desierto en los ojos


y gotas de lluvia en la mano.

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