juanitorisuelorente -

viernes, 23 de diciembre de 2016

DETALLE

(Imagen de la red)
























La esperanza tiene lacito rosa

y espera como regalo. Envuelta

lleva la sorpresa de todo amanecer

sin un ayer para la duda.

Puede ser muy útil al corazón

que se busca

en los años que se pierden.

Tal vez sea recurso para la sangre,

para la palabra amor sin acento

y escrita con hache. Es un paquete

pequeño, como una vida de dos.

Pequeño como el infinito,

el universo, lo eterno,

nada ante este detalle


a lo más grande que nos pasa.

DONDE LLUEVE

(Imagen de la red)
















Humea

en el amanecer de los desiertos,

sobre el mundo, en esta soledad,

donde el tiempo remansa

en sus esquinas fugaces lo difuso

contra el azul del corazón cansado

de tanto desamor.

Yo tuve

sol, mar, donde laten las sombras,

el silencio profundo

donde el corazón reposa,

esa vida que iba cantando a la muerte,

dulce, de canciones solitarias,

y ahora,

al borde de la ternura, donde acaba todo

el la noche más extraña,

navega hacia el fondo mí

tu voz dorada, tu luz sobre lo verde,

la eterna y mágica grandeza de la lluvia.


Y empieza la vida.

jueves, 22 de diciembre de 2016

DEL PERDÓN

(Imagen de la red)
















No me vas a perdonar,

y me escondo entre mis alas.

El tiempo que no vuelve, y

hacerlo todo como siempre

acunan el fracaso. No

me vas a perdonar

y añadir Ya es demasiado

abre otra brecha

donde el corazón se hunde, y no hay

espacio para ser

si el cielo se derrama.

Las palabras solo dicen, ahora

más que nunca a solas. Sentir

huye al alma, mata al aire,

cuando bate en mi oído

tu no te lo perdonaré nunca.


La sed arde en los rostros de mi sangre.

martes, 20 de diciembre de 2016

HASTA QUE AMANEZCA (Reflexiones en tu ausencia)

(Imagen de la red)


















(14)
Y otra vez
sigo el ruido de tus pasos
por las calles solitarias. Sé que llueve
donde permanece intacta la certidumbre,
así que noto lo que dice su murmullo
en otra muestra de presente soledad.
Tú eres para mí un largo viaje
a un mundo por nacer, tierra de dispuesta
inocencia, un luego de la vida generosa.
Por ti tiembla la espera que duerme sin alas,
canto al tiempo venidero, por ti transcurre
vivir hacia el mar, hacia las olas
que reclaman los latidos. Irrumpe
mi voz por la interminable ternura
que rociaba cada verte, y bajo la sombra
de su fruto, regalo otro poema
al recuerdo de tus labios.

sábado, 17 de diciembre de 2016

INTERLUDIO

(Imagen de la red)






















Cuando al sol lo cubre

la sombra incesante de la nada,

crepitan las calles del ayer,

se hunden,

y a mis pies queda en la tierra

el presente

como una isla solitaria,


transido de sí.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

ENCUENTROS CON LA LUNA

(Imagen de la red)


















El pájaro errante

que la noche levanta

libera lo azul

de una mar incompleta,

la sensación de fuego

por el brillo implacable

de un cálido abandono,

los rincones más húmedos

que, tan descalzo,


te pienso.

lunes, 12 de diciembre de 2016

HILANDO ORILLAS

(Imagen de la red)

















Lleva el río

un halo de pobreza.

Hondamente respirable

bajo el agua,

por tu flor de pez,

tu ciudad sumergida,

tu distancia


del resto del mundo.

sábado, 10 de diciembre de 2016

PRISMA

(Imagen de la red)



















No lo que soy,

con el muro de la mano,


sino el como soy,

que a cada trazo resucita,

ciego sueña hasta sangrar la luz,


o sea, niño.

jueves, 8 de diciembre de 2016

ISLAS

(Imagen de la red)
















Como instantes a diario que se esfuman,
para eso van quedando nuestros versos,
resplandecientes pero, tan dispersos,
que no avanza su luz aunque presuman.

Ni siquiera el poema de una cita,
un café en la espiral de la distancia,
nueva luna en el seno de la infancia,
va más allá del fuego que lo habita.

Un diamante en el tiempo ya desnudo
-en desbandada azules de los ojos,
el hondo respirar de nuestras manos-,

es pronto un cielo en blanco y negro, mudo,
un acariciar trigo entre rastrojos,
que a los besos les crezcan los enanos.

domingo, 4 de diciembre de 2016

OTRA NAVIDAD (Romance)

(Imagen de la red)
















Por los fríos de diciembre
bullen días de verano,
de poner al sol el alma,
desnudando nuestros lazos.
Son las playas de la vida,
los momentos de descanso,
de hablar con el corazón
y nadar en los remansos.
Obliga lo material
a tirar solos del carro,
a olvidarnos de la esencia
y ser negro sobre blanco.
Hay que seguir en el tren
a un destino en lo más alto,
a la nada que van todos,
construyendo sobre el fango.
Las victorias son de tierra
y de sangre los fracasos,
enterramos de riqueza
la pobreza de lo humano.
Como dioses de uno mismo
de ese Olimpo se es vasallo,
los míseros servidores
del tesoro más amargo.
Y entre olvidos este tiempo
con vitola de milagro,
donde la familia reina,
de la que hay que ser esclavo.
En el albor del invierno
la navidad cierra el año,
es la fiesta que más une
o se sufre lo lejano.
Nunca tan firmes de acuerdo
religiosos y no tanto,
de culto al hijo del hombre,
de culto al tinto y al plato.
Fiesta donde no hay excusa
ni motivos de trabajo,
de no hundirse en las raíces
desde el niño al más anciano.
¡Bajo cielos de colores
villancicos navegando
por el mar de la memoria
con el niño entre los brazos!
Alrededor de la mesa
vuelven futuro y pasado
a evocar todo el presente
del amor, tan necesario.
Son más duras las ausencias,
esa cruz con pies de barro,
que se cae por momentos
en los ojos del más flaco.
Conjugar la nochebuena,
el olvido trago a trago,
es la noche adolescente,
solo importa donde estamos.
¡Presidiendo el nacimiento,
en un rinconcito el árbol,
la vela roja en la mesa,
las guirnaldas decorando!
A la vuelta de la esquina
queda el año abandonado,
tan ebrio de multitudes
de nadie, pronto, ni rastro.
Pasadas las campanadas
el nuevo con copa en alto,
ya reina en las ilusiones,
llega como agua de mayo.
Dejamos que corra el aire,
a éste damos un salto
y se acabaron los males,
la ruina y los malos ratos,
repitiendo las canciones,
todo por los mismos pasos,
exigiéndole a la nada
hasta el último milagro.
Y entre suspiros tan hondos
todos los niños soñando,
se asoman a los balcones
y suben a los tejados,
tienen la mirada lejos,
y ante cualquier ruido extraño,
saltan sus corazoncitos,
abren un mundo sus manos.
Es la fiesta del amor,
de echarle tierra a lo agrio,
es la fiesta de los niños,
del exceso y lo sagrado.
La fiesta de la familia,
riendo o llorándola tanto,
muchas con el alma rota
y muchas de guante blanco.
Vivamos la navidad
y cada uno en su peldaño,
no subamos a la luna
y que ella soporte el gasto,
que pasada la resaca
el que puede sigue intacto,
y en el bolsillo del pobre
más fracaso es el fracaso.
Lo que importa es estar juntos
en lo bueno y en lo malo,
por los pétalos de rosa
o sangrando por el tallo.
¡Que viva la navidad,
que se abrace todo hermano,
barra de la tierra el odio,

haga de su capa un sayo!

viernes, 25 de noviembre de 2016

A SOLAS

(Imagen de la red)
















Vamos un día al mar
y, dentro del agua,
los ojos se apoderan del mundo.

Brillamos cielo adentro,
y el verde latido
nos llena de peces.

Regresan otra vez
las manos, lentas,
a recorrer a solas
sus líneas fugaces.

Arrecia la transparencia.

Se abraza más fuerte
el sentirse lejos. Los labios
se adentran en un temblor enmudecido,
y apagan la luz. El aliento, a solas,
se desborda.

El amor sigue su curso.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

DETALLES

(Imagen de la red)
















No tenían infancia
ni sol bajo el brazo,
dejaban soplar
sin abrir la boca.
En su origen el mismo poema,
la misma falta de nacer,
el mismo sentir de humo
y pedacitos de mover piedras.
No había sangre en su beso
cálido, ni una palabra rara
que dejar escrita. Se daban
a ciegas, tras el efímero florecer
del deber cumplido, amor
a primera vista por la celeridad
del despistado, y con la precisa
tendencia, descalzando, apenas,
la intimidad, sin colores
ni desvelo. Tal vez
por la arena, la fuente sombría,
el silencio del agua, tal vez
fruto de la evidencia, la que
desentraña la distancia,
la lluvia de tenerse por costumbre,
tal vez por la carne rota, porque
nunca llegó a hondo escalofrío,
ni a cómplice de ser el mar.
Y expira, y en el instante azul
que nace luna, que viste
de estrellas la pared blanca,
cuando ahonda sin edad
en las fechas de otro nombre,
y de las raíces intactas brotan
instantes en flor, el placer profundo

de hacer suya la mejor de las cosas.

martes, 22 de noviembre de 2016

VEREDAS

(Imagen de la red)

















Tengo por la remota sangre
rendida la plenitud
si no la habita nadie.
Me sobran ojos por el desuso
y todo lo verde
que cierra sus ventanas.
Bajo los pies anda mi nube,
y en camino me encuentro
del que, impasible, se conforma
con ser lo preciso de un hombre distante

y que no se dice la verdad.

lunes, 21 de noviembre de 2016

ECOS DE LA LLUVIA

(Imagen de la red)



















Bajo el techo de tu pelo,
bajo hilitos de esperanza,
la sangre y la lluvia
al filo de la luz
por los sueños que vendrán.
Hayan un cristal
los dardos de cada lágrima,
la que pierde el corazón
y toda la sed del mundo.
Silban sus voces en la calle,
y adentro el poema
bebe todo el mar, mudo.


domingo, 20 de noviembre de 2016

VIVIR

(Imagen de la red)



















Vivir es un engaño
muy lento, humano
cuando ya no queda espacio
para el hambre
de ser solo corazón. Vivir
solo existe tras la muerte
del abrigo cotidiano,
cuando huye la razón de ser
y se desciende a la ignorancia,
a los suburbios de la ternura.
Vivir se asoma a nacer,
de ahí su brevedad, solo infancia
y senectud como luz de su sombra,
con la mirada más sencilla
y la desnudez de la nada

más compartida e imprescindible.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

SE ACABÓ EL CUENTO (Un cuento)

(Imagen de la red)



















- ¿Y como dices que te llamas?
- Blancanieves


Aprieto la memoria, pero sin ninguna necesidad.


- ¿La del cuento?
- Sí


Claro, ya decía yo que me sonaba esta chica, pero yo es que de cuentos no estoy demasiado puesto, y menos de estos con finales supuestos, y tanto azúcar.


- ¿Y como tú por aquí?
- He oído que buscas personajes para tu nuevo relato, y nada, a probar suerte


La miro. Detenidamente. Rebosa color, nada es natural y sin embargo emociona. Sus ojos acarician. De la pulcritud de sus trazos y su colorido extremo me embelesa por un instante su alma. Pero reacciono.

- Mi relato es erótico, sobre una infidelidad, no creo que encaje en él una princesita como tú, ja ja
- ¿Y por qué no? - me afrenta con cierto arrebato – soy tan mujer como cualquiera de esas...esas...

Me pongo serio. Mi intención no es herirla.

- Mira, Blanca...nieves, es que tú solo podrías hacer de Blancanieves...
- ¿Pero por qué? - insiste hinchando los morritos
- ¡Tía, tú tienes tu cuento, tu madrastra, tus enanitos, tu príncipe azul...¿se puede aspirar a una historia mejor, a un final más feliz?
- Venga, Juan, no me jodas, que eso es para niños

Me hace reír. Ella también, pero con aire de picarona. Empieza entonces a contonearse, con una sensualidad exquisita. Y me obliga a morderme el labio. Observo como un pasmarote como se quita lentamente la diadema, se suelta su hermoso pelo negro, con qué facilidad cae al suelo su vestido de gasa, como me muestra sin pudor alguno la ropa interior, con impresiones zafias de Iron Maiden, ACDC, y Nirvana.

- A ver Juanito, ¿así te parezco bien para ese papelito, o me quito lo que queda?

lunes, 14 de noviembre de 2016

EL BESO ETERNO (Relato)

(Imagen de la red)























Había sido una noche mágica.
Nunca creyó que un sueño de sus dieciocho podría hacerse en lo eterno realidad. Margarita siempre estuvo ante sus ojos. Jugó con ella de pequeña. Vio crecer su cuerpo, su pecho, sus piernas de alambre cada vez más vigorosas, la besaba siempre en las mejillas, como amigos, a centímetros de sus labios, pero se alejó de su vida, cambió de ciudad y jamás volvió a verla, aunque siguió presente hasta en sus sueños más ancianos.
Y esta noche se levantó como tantas noches, paseaba saludando a los de siempre: Tomás, Felipe, su tía María, a un niño recién llegado, saludos tibios sin nada ya que contarse, ni con el niño al que no le salía la voz.
Y la vio sentada en el mármol. Siempre fue muy callada, necesitando un rato de impás para lanzarse a hablar ya imparable, como una cotorra, de todo y atropellado, si un hilo fijo, pero encantadora, con una voz dulce que invitaba a soñar.
Y no había cambiado.
Lucía veinticuatro, calcula. Él se había decantado por sus cincuenta, la mejor etapa de su vida, donde curiosamente tuvo más futuro que pasado. Ella hermosa a reventar, con el canalillo siempre a la vista y la falda al filo de sus bragas. Sentada en el frío mármol era toda desnudez, toda ojos y amargura.
Le reconoció al instante y se fundieron en el aire de un abrazo.
Se sentó con ella y le miraba sin decir una palabra, pero con la sonrisa de aquella chiquilla que era toda oídos y espera. Él le habló por sus avatares de media vida hasta que ella estalló:
  • ¡Ay, Juanito, que ni aquí me dejas
    Y siguió, siguió hablando hasta regalarle toda una noche de inagotable luz, un inicio de eterna esperanza. No se había casado, estaba sola y quiso volver para descansar en su tierra. Y aquí estaba él, olvidando sus lazos, para calmar su soledad.
Ella le dio las gracias cuando el sol ya apuntaba su primer destello, y le pidió que la besara, como siempre lo hacían, pero esta vez buscó sus labios. No se resistió, y él se meció en ellos hasta que ella calló hacia atrás con un sensual hasta mañana.
Se quedó un rato anclado a la idiotez, repasando imagenes de la adolescencia, hasta aquel día aciago en que la perdió de vista. Y vagó ebrio de su voz, sumergido en sus labios. Y vagó, vagó, voló, ondeó por el aire sin adonde, hasta abrazarse al tronco de un olivo. Entonces reaccionó. El sol estaba ya alto, y el trasiego ronroneaba por todas partes. Nunca había ido tan lejos. Intentó situarse, el cementerio estaba al otro lado de la ciudad, esperaría a que cayera la noche para ir a buscar entre un mar de nombres donde estaba su tumba.



CRUZ

(Imagen de la red)
















En la luz que cae al suelo
echa raíces el olvido,
y todo lo que hunde
tiene ojos de piedra,
de sangre que no pueda pensar.
Se diluye la ausencia,
si estar solo no tiene rostro
y a la infancia la sustituye

estar muerto a la vez.

LA NOCHE INCOMPLETA

(Imagen de la red)
















Un mar blanco suspendido
con una lámpara,
y en la sima,
confundido entre sábanas
de un universo invertido,
unos ojos abiertos penetrándolo,
buceando en el cemento
y el tejado, horadándolo
hasta salir al aire que respiras
para poder desplegar mis alas
y volar hasta tu rostro vencido

por las cuatro de la madrugada.

domingo, 13 de noviembre de 2016

SED DE ARENA

(Imagen de la red)















Roto, deshecho, derramado...
como agua hacia una orilla...

apenas gota en tanto mar...

y tú tan lejos,


sin una isla.