juanitorisuelorente -

jueves, 8 de mayo de 2014

LA NIÑA

(Imagen de la red)

















Al pie de otra tarde se acuesta el olvido.

Y mientras cuida otra luna que pasa a su mundo parado
      
      descansa la niña por los cauces del amor y del odio.

Otro día sin ninguna otra cosa, otro pasado

que se va por las oscuras aceras de las calles desiertas,

otro estar sin vivir que engorda al tiempo, que

enflaquece al tiempo de quién no renuncia a su sangre,

quién carga sola con las ramas de la muerte.

Calla la canción del día,

el silencio huele a pan.

Al fin se sienta el rostro que vuelve a sí,

a mirar lo que le existe,

a volar por sus quisieras.

Momentos que van y no van a ninguna parte,

ni siquiera a preguntar de qué sirven los días 

que vendrán,

tantos, y tanto navegar por los restos ciegos.


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