juanitorisuelorente -

jueves, 27 de junio de 2019

¡AY, JUANITO!


























Siempre me llega el diluvio
tras un azul repentino
y de un dulce sirimiri
un tsunami dejo escrito.
Cruje el mundo por el peso
de tanta miel en su oído,
los cientos que van sumando
variaciones a lo mismo,
los silencios luminosos
que derivan al bullicio.
¡Ay, uno, dos, tres o cuatro,
pero no un ciento, Juanito,
que lo breve da dos veces
si se cuece en el Olimpo!
Mas conspirando en la noche
regresa la burra al trigo,
por sesenta va la obra,
los romances mil y pico,
tengo a la rosa trillada
y "vareaico" al olivo,
tan agotadas las décimas
como los alejandrinos,
y tengo a mi musa loca
por no poder darme avío,
porque no le pido uno
por matar el gusanillo,
sino uno tras de otro
y hasta en medio alguno chico.
Para colmo, entre la lluvia,
hay un amor infinito
que se erige en monotema
sin que quede algún resquicio
para un solo poema
¡sin doscientos a su abrigo!!
¿De verdad no te das cuenta
que los tienes aburridos?,
¡ay, Juanito!, ¿... que tan borde
ya te pones muy cansino?

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