juanitorisuelorente -

jueves, 31 de enero de 2019

VERDE CORONA- 37




















37
Tú ya habrás visto de todo. Por eso te digo que no hay mejor edad que la de saberse un hombre, con la experiencia en el bolsillo, y la voz verde entre tus ramas.
Seguro que, como yo, no entiendes a quién lo cree e invierte el camino, comienza sabiendo, olvidando que el oído es el cimiento que va edificando a la experiencia, y que el “yo soy” ha de iniciarse en las manos y no en la boca.
Ese es el camino de la ceniza, pero bueno, para eso tiene también la vida sus muros o a esa nube fija que la sostienen los pájaros.
Yo a lo mío. Hoy toca soplarte. Tus labores son de movimientos simples cuando se saben, de parecido paisaje, con el mismo ángel hasta el atardecer, de un cansancio devoto y la prisa irreverente.
Yo siempre abierto a tus gestos, a ese brillo especial que nos une en la mirada, sin alcanzar triunfos, ni lanzar semillas que germinen en el barro o los abismos, porque de algún modo hay que ser hombre incluso ante el absurdo cuando hay que dejar desnudo lo transparente.
Yo siempre abierto a mundos que no pasan, a un punto cualquiera de un solitario sendero, con la soledad ya de vuelta, si no confundo deseo con dibujar de azul sus caricias, ni un bello poema con su palabra eterna, adolescente, ni mucho menos confundo a mil adornos con su rosa cosida a cada amanecer, si ya solo procuro estar abierto a ser feliz como nunca lo fue nadie.

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