
juanitorisuelorente -
martes, 25 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
AHORA LA VIDA ENSEÑA
Bajar de la nube
es bajar a la calle.
No es un problema de viejos
alejarse de la orilla de un río.
Capricho no es pedir que llueva
con el agua al cuello.
¿Desde cuando cualquier ropa de la casa
sirve de paño para las lágrimas?.
Dejar de ser nunca ha estado tan de moda todo el año
si la desnudez sólo era una esencia del verano.
Además de inútil, holgar
es más aburrido tras el cristal de una ventana.
Tiene dedos una mano
que no son para contarlo.
(de "Dust in the wind")
es bajar a la calle.
No es un problema de viejos
alejarse de la orilla de un río.
Capricho no es pedir que llueva
con el agua al cuello.
¿Desde cuando cualquier ropa de la casa
sirve de paño para las lágrimas?.
Dejar de ser nunca ha estado tan de moda todo el año
si la desnudez sólo era una esencia del verano.
Además de inútil, holgar
es más aburrido tras el cristal de una ventana.
Tiene dedos una mano
que no son para contarlo.
(de "Dust in the wind")
domingo, 23 de enero de 2011
DUST IN THE WIND
Estoy en la cima
con el viento,
lamiendo un árbol sin hojas.
Somos los mismos de siempre
donde el tiempo renuncia
a ser inquilino.
La inercia es movimiento
que ya no decido.
Soy polvo en el viento.
con el viento,
lamiendo un árbol sin hojas.
Somos los mismos de siempre
donde el tiempo renuncia
a ser inquilino.
La inercia es movimiento
que ya no decido.
Soy polvo en el viento.
WWW
Huelga hacer
lo menos importante
con todo un mundo desecho,
huelga hacer sentir
tu ardiente proximidad
más allá del presente
si por las rendijas de la puerta
entra un viento frío.
No tiene lugares el pecado
donde pasar la noche.
En mi propia casa
estamos dispuestos y mudos.
El único modo de creerte cerca
es volver a mirarte.
(de "Dust in the wind", 2011)
lo menos importante
con todo un mundo desecho,
huelga hacer sentir
tu ardiente proximidad
más allá del presente
si por las rendijas de la puerta
entra un viento frío.
No tiene lugares el pecado
donde pasar la noche.
En mi propia casa
estamos dispuestos y mudos.
El único modo de creerte cerca
es volver a mirarte.
(de "Dust in the wind", 2011)
sábado, 22 de enero de 2011
EL ABUELO
Bajo el toldo de lienzo el abuelo
forja con su navaja
un caballo de madera.
El abuelo tiene esa tristeza misteriosa
que nos obliga a escucharle
con orejas de niño.
De unos niños ya no tan niños.
El abuelo tiene historias pasadas
para escribir un libraco
y otras que recuerda de su padre
y de su abuelo para una enciclopedia
(también del dolor por los muertos, de la soledad,
aunque de eso nunca dice nada).
Son historias fantásticas
llenas de momentos proclives siempre a la esperanza,
tan creíbles, y tan bien narradas
que robustecen la fragilidad de nuestros corazones,
como marco dorado
en nuestras vidas aún de demasiadas páginas en blanco.
El abuelo aporta al espectáculo
gestos exagerados y largos silencios
en el busilis del enigma
arrojándolo trozo a trozo
al chisporroteo del aceite de nuestra impaciencia
dejándonos de nuevo embobados y bien dispuestos
a acompañarle en otro monólogo
como bolas de carbón de encina
que se prenderán sin remedio al calor de su llama.
Tenemos que irnos
y el abuelo nos señala alguna mata del huerto:
“tienen buena pinta – dice - eso si los fríos acompañan”,
y nos ríe a todos con buena boca,
y nos besa uno a uno dándonos una moneda.
Yo a menudo me fijo en sus ojos brillosos,
y él los cierra cuando me besa,
quizá evitando que caiga alguna lágrima retenida.
(de "Olor a invierno", 2008)
forja con su navaja
un caballo de madera.
El abuelo tiene esa tristeza misteriosa
que nos obliga a escucharle
con orejas de niño.
De unos niños ya no tan niños.
El abuelo tiene historias pasadas
para escribir un libraco
y otras que recuerda de su padre
y de su abuelo para una enciclopedia
(también del dolor por los muertos, de la soledad,
aunque de eso nunca dice nada).
Son historias fantásticas
llenas de momentos proclives siempre a la esperanza,
tan creíbles, y tan bien narradas
que robustecen la fragilidad de nuestros corazones,
como marco dorado
en nuestras vidas aún de demasiadas páginas en blanco.
El abuelo aporta al espectáculo
gestos exagerados y largos silencios
en el busilis del enigma
arrojándolo trozo a trozo
al chisporroteo del aceite de nuestra impaciencia
dejándonos de nuevo embobados y bien dispuestos
a acompañarle en otro monólogo
como bolas de carbón de encina
que se prenderán sin remedio al calor de su llama.
Tenemos que irnos
y el abuelo nos señala alguna mata del huerto:
“tienen buena pinta – dice - eso si los fríos acompañan”,
y nos ríe a todos con buena boca,
y nos besa uno a uno dándonos una moneda.
Yo a menudo me fijo en sus ojos brillosos,
y él los cierra cuando me besa,
quizá evitando que caiga alguna lágrima retenida.
(de "Olor a invierno", 2008)
EL MUNDO EN PELIGRO
La vida como la ficción necesita al héroe. Su máxima, matar al malo, salvar al mundo y besar a la chica se va echando cada vez más en falta. Sin él el malo prolifera y su conquistar el mundo se va poco a poco realizando en pequeñas aunque constantes batallas y de terreno irrecuperable. Avanza su mano negra ante la desidia o el único enfrentamiento que es lamentarse. No hay oposición quizá por esa aparente tranquilidad que ofrece el anonimato, ese ser de uno para uno, ese ser de no partirse una uña por nadie, de no mancharse los zapatos por nadie. Así los malos crecen y se crecen porque nadie alza una firme voz que les haga acojonarse.
La vida como la ficción explota ahora al personaje de escaso nivel como modelo heroico, héroe sí, pero sólo del día a día, de su día a día. Personaje que como todo el mundo es héroe de lo suyo, bueno y a la vez malo malísimo de su parcela sagrada.
Héroe de pacotilla para un mundo tomado.
La vida como la ficción ha cambiado su Ulises, su Superman, su 007, por personas normales, de la calle, que no emocionan a las Penélope, a las Lois Lane o las Moneypenny, ha cambiado a los Doctor No de turno –identificados y vulnerables- por tanto malo de echarse a temblar, tanto loco con máscara de cuerdo, que así, sin héroes, no desvelará ni destruirá nunca.
La vida como la ficción explota ahora al personaje de escaso nivel como modelo heroico, héroe sí, pero sólo del día a día, de su día a día. Personaje que como todo el mundo es héroe de lo suyo, bueno y a la vez malo malísimo de su parcela sagrada.
Héroe de pacotilla para un mundo tomado.
La vida como la ficción ha cambiado su Ulises, su Superman, su 007, por personas normales, de la calle, que no emocionan a las Penélope, a las Lois Lane o las Moneypenny, ha cambiado a los Doctor No de turno –identificados y vulnerables- por tanto malo de echarse a temblar, tanto loco con máscara de cuerdo, que así, sin héroes, no desvelará ni destruirá nunca.
jueves, 20 de enero de 2011
EN LA ALEGRÍA DE VIVIR
En tiempos de bonanza fue fácil hacer amigos, incluso del alma. Salieron amigos de debajo de las piedras, amigos de la mano en el hombro, amigos de recobradas juergas, de revelar confidencias respecto a asequibles deseos, alcanzables sueños; eran amigos que habían prosperado en su trabajo, en su negocio, gentes sencillas a las que volvía a abrírsele de par en par esa puerta a menudo cerrada.
Amigos que volvieron a activar la vida social, habitualmente rutinaria o solitaria, amigos de abrir la gana del disfrute de vivir.
Amigos que duraron lo que duró la alegría, amigos que estuvieron mientras que la felicidad los tuvo.
Amigos que como vinieron se marcharon, desaparecieron, en cuanto hubieron de derramar, vieron derramada la primera lágrima.
Suerte que quedaron los de siempre, esos que yo ya no llamo amigos.
Amigos que volvieron a activar la vida social, habitualmente rutinaria o solitaria, amigos de abrir la gana del disfrute de vivir.
Amigos que duraron lo que duró la alegría, amigos que estuvieron mientras que la felicidad los tuvo.
Amigos que como vinieron se marcharon, desaparecieron, en cuanto hubieron de derramar, vieron derramada la primera lágrima.
Suerte que quedaron los de siempre, esos que yo ya no llamo amigos.
lunes, 17 de enero de 2011
SUBSISTIR
Por aquí y ahora es un mérito estar vivo,
no andar contando del fondo de un arroyo
peces o piedras. Por aquí y ahora
el más cabrón no cierra nunca, ni cierra
el vividor, ni el que supo liberarse,
mientras que, más preocupados por desatarse,
atados quedan los parados y los muertos.
Por aquí y ahora quienes fueron tontos en lo mucho
sirven para listos en la nada. Cuatro y cuatro
sólo eran ocho aunque ahora sean sólo seis
para contarlo.
no andar contando del fondo de un arroyo
peces o piedras. Por aquí y ahora
el más cabrón no cierra nunca, ni cierra
el vividor, ni el que supo liberarse,
mientras que, más preocupados por desatarse,
atados quedan los parados y los muertos.
Por aquí y ahora quienes fueron tontos en lo mucho
sirven para listos en la nada. Cuatro y cuatro
sólo eran ocho aunque ahora sean sólo seis
para contarlo.
sábado, 15 de enero de 2011
CUANDO NO HAY NO HAY
Hay palabras bonitas que quedan muy bien en los discursos, mucho más en las promesas, dan fe de una larga lista de convenientes decisiones, de enérgicas intenciones, el problema es que tardan, y tardan mucho, tardan demasiado, o no se realizan, porque hay que entender que cuando no hay pues no hay.
Recuerdo que de pequeño –de pequeño, de mediano y de grande- en alguna mala racha económica y ante algún capricho o necesidad esa era la frase que me espetaba mi madre a pesar de su buena voluntad: “hijo mío, es que ahora no hay”.
Ésta crisis, que empezó en lo más alto, cayó pesada como una enorme plancha de plomo a lo más bajo, sin detenerse arriba demasiado, dejando a la mayoría atrapados del suelo para abajo.
Y desde ahí, a dos velas, piden ayuda a los privilegiados de afuera, privilegiados que se van mirando uno a otro subiendo de cargo hasta que queda sólo uno. Uno que no tiene otra opción que discursear, esbozar promesas, eso sí plagadas de palabras bonitas, rellenas de inminentes decisiones, enmarcadas de tupidas intenciones, para al fin acabar diciéndose, aunque para sí, esa frase que también me decía mi madre.
Recuerdo que de pequeño –de pequeño, de mediano y de grande- en alguna mala racha económica y ante algún capricho o necesidad esa era la frase que me espetaba mi madre a pesar de su buena voluntad: “hijo mío, es que ahora no hay”.
Ésta crisis, que empezó en lo más alto, cayó pesada como una enorme plancha de plomo a lo más bajo, sin detenerse arriba demasiado, dejando a la mayoría atrapados del suelo para abajo.
Y desde ahí, a dos velas, piden ayuda a los privilegiados de afuera, privilegiados que se van mirando uno a otro subiendo de cargo hasta que queda sólo uno. Uno que no tiene otra opción que discursear, esbozar promesas, eso sí plagadas de palabras bonitas, rellenas de inminentes decisiones, enmarcadas de tupidas intenciones, para al fin acabar diciéndose, aunque para sí, esa frase que también me decía mi madre.
CIELO AZUL
Todo lo nuestro es pasado,
por eso no me sirve sin ti.
Tener lo tenido
es polvo en mis manos.
De ti sólo recuerdo
el mañana.
por eso no me sirve sin ti.
Tener lo tenido
es polvo en mis manos.
De ti sólo recuerdo
el mañana.
VERDADES DE MENTIRA
Sólo la sangre insiste
en tu imagen improbable.
Nada como ella sabe de mentiras
y utopías, de tantas verdades
que mentimos a diario.
Nada como ella endurece
amores que no entienden de otra cosa,
que no piensan en otra cosa.
Sin embargo yo…
en tu imagen improbable.
Nada como ella sabe de mentiras
y utopías, de tantas verdades
que mentimos a diario.
Nada como ella endurece
amores que no entienden de otra cosa,
que no piensan en otra cosa.
Sin embargo yo…
miércoles, 12 de enero de 2011
ESCULTURA
Alienta mi sopor creativo
tu gesto de mil papeles rotos,
tu mirada de mil miradas inexpresivas,
tu cuerpo de mil cuerpos diversos.
Promueve mi voz sentida
ver en ti la maravilla de una idea,
de un concepto,
tú que no eres nadie que haya visto
ni recuerde.
(de "Idioma nocturno", 2007)
tu gesto de mil papeles rotos,
tu mirada de mil miradas inexpresivas,
tu cuerpo de mil cuerpos diversos.
Promueve mi voz sentida
ver en ti la maravilla de una idea,
de un concepto,
tú que no eres nadie que haya visto
ni recuerde.
(de "Idioma nocturno", 2007)
lunes, 10 de enero de 2011
LAS MANOS IMPERFECTAS
Ante un cubo de mortero y un puñado de ladrillos, ante un pegote de barro, ante una hoja en blanco, y otras muchas cosas, las manos son el instrumento con que la mente crea y personaliza.
Llegaron prefabricados, figuras en cadena, cuentas al instante, dibujos por ordenador, entre otros, cuya técnica de ejecución prescinde en muy alta medida del creativo.
Ajustan las piezas, no hay fisuras, no hay apenas lugar para la firma, para identificar al hombre.
Cantidad, negocio, calidad.
Lo ejecutado a mano queda como reliquia, como vía de escape para calmar rutinas.
Las manos y la maquina no son comparables, si bien sólo la maquina necesita a las manos.
Llegaron prefabricados, figuras en cadena, cuentas al instante, dibujos por ordenador, entre otros, cuya técnica de ejecución prescinde en muy alta medida del creativo.
Ajustan las piezas, no hay fisuras, no hay apenas lugar para la firma, para identificar al hombre.
Cantidad, negocio, calidad.
Lo ejecutado a mano queda como reliquia, como vía de escape para calmar rutinas.
Las manos y la maquina no son comparables, si bien sólo la maquina necesita a las manos.
domingo, 9 de enero de 2011
TIERRA
El fracaso fortifica a los fuertes (Saint Exupery)
Toca a ser valientes.
Dejemos a la culpa
culpar a solas
y pongamos rumbo
a la imposible gesta.
Nada escriben los dedos
que señalan
lo que ya se sabe.
Tenemos todo:
tierra,
el cuerpo lleno de gana,
el alma llena de vida.
Toca a ser valientes.
Dejemos a la culpa
culpar a solas
y pongamos rumbo
a la imposible gesta.
Nada escriben los dedos
que señalan
lo que ya se sabe.
Tenemos todo:
tierra,
el cuerpo lleno de gana,
el alma llena de vida.
LADRILLOS
En mi ciudad viven entre ladrillos
hasta personas que no los han tocado nunca.
Son ladrillos que compran casas, ropas,
el pan del día a día…. Pequeños
trozos de barro, frutos de la tierra
para la tierra.
hasta personas que no los han tocado nunca.
Son ladrillos que compran casas, ropas,
el pan del día a día…. Pequeños
trozos de barro, frutos de la tierra
para la tierra.
SITUACIÓN PREVIA (a posteriori)
Gusta el optimista. Cae bien a la gente. Y cría adeptos. Quizá porque anima a embarcarse, a dar ese pasito adelante que ya no pisa en firme y está más cerca del sueño que de la realidad.
Un jefe optimista, un director de banco, un alcalde, un jefe de gobierno optimistas dan pie, transmiten felicidad, paz, esa tranquilidad que convence a la leve o enorme locura, o cuanto menos al “Y por qué no” en tantas cosas innecesarias o absolutamente innecesarias.
En cambio el pesimista ha sido, es, seguirá siendo mal visto. Son gentes que no se fían, que no dan pasos sin ver, gentes que miran demasiado su cartera y cuentan hasta tres acaso para gastar uno.
Un jefe optimista, un director de banco, un alcalde, un jefe de gobierno optimistas dan pie, transmiten felicidad, paz, esa tranquilidad que convence a la leve o enorme locura, o cuanto menos al “Y por qué no” en tantas cosas innecesarias o absolutamente innecesarias.
En cambio el pesimista ha sido, es, seguirá siendo mal visto. Son gentes que no se fían, que no dan pasos sin ver, gentes que miran demasiado su cartera y cuentan hasta tres acaso para gastar uno.
sábado, 8 de enero de 2011
PATALEO
Te pido lo que me das
pero nunca me das todo lo que te pido.
Así haces lo que quieres hacer
y de ningún modo lo que quiero que hagas.
Es manera de guardarte algo tuyo
y de mí no conocerlo todo.
Tu hasta aquí puedes llegar
es a mí el llegar hasta donde pueda,
mi lo que hay es esto
a tu esto es lo que hay.
Insatisfacción
que cede demasiado pronto
satisfecha.
(de "Amores solos", 2008)
pero nunca me das todo lo que te pido.
Así haces lo que quieres hacer
y de ningún modo lo que quiero que hagas.
Es manera de guardarte algo tuyo
y de mí no conocerlo todo.
Tu hasta aquí puedes llegar
es a mí el llegar hasta donde pueda,
mi lo que hay es esto
a tu esto es lo que hay.
Insatisfacción
que cede demasiado pronto
satisfecha.
(de "Amores solos", 2008)
ESE DOLOR
Ese dolor es tuyo
aunque a mí también me duela.
Ese dolor aprieta donde duele
y además donde me dueles.
Arduo dolor que en ti se escuda
y de mí se burla.
(de "Otro lugar en mí", 2009)
aunque a mí también me duela.
Ese dolor aprieta donde duele
y además donde me dueles.
Arduo dolor que en ti se escuda
y de mí se burla.
(de "Otro lugar en mí", 2009)
jueves, 6 de enero de 2011
LO BUENO Y LO MALO
En el oceano de mi memoria
hay naufragios consentidos,
restos que quisieran olvidar nombres
y fechas.
Sosteniendo siempre a los otros,
los malos recuerdos
son el tiempo donde tiemblan,
el pelo que eriza sus alas,
el oscuro abismo que oculta su cima.
Aunque fríos,
arden despacio con paja seca,
soplados con ganas, dejados solos,
cerrados, escondidos, como muertos -porque no-.
Venero mi suerte.
Levanta verdades pequeñas,
me tiene vestida de mayo,
de días y nochas cansadas,
sigo sepultado en tus ojos,
en las cosas más bellas de la vida.
Al tiempo que acepto
mi desgracia -la de todos-:
errores,
hechos,
actos inevitables
que hubo y hay que seguir viviendo.
hay naufragios consentidos,
restos que quisieran olvidar nombres
y fechas.
Sosteniendo siempre a los otros,
los malos recuerdos
son el tiempo donde tiemblan,
el pelo que eriza sus alas,
el oscuro abismo que oculta su cima.
Aunque fríos,
arden despacio con paja seca,
soplados con ganas, dejados solos,
cerrados, escondidos, como muertos -porque no-.
Venero mi suerte.
Levanta verdades pequeñas,
me tiene vestida de mayo,
de días y nochas cansadas,
sigo sepultado en tus ojos,
en las cosas más bellas de la vida.
Al tiempo que acepto
mi desgracia -la de todos-:
errores,
hechos,
actos inevitables
que hubo y hay que seguir viviendo.
miércoles, 5 de enero de 2011
HUIDA FRAGIL (con respecto a no hacer lo que se debe hacer)
Los cuerpos que viven sin dignidad visten almas que mendigan furiosas por las esquinas.
Hacen por hacer lo que hacen, son misterios sin pies ni cabeza, ideas al pie de la escalera, ríen o rompen a llorar, nada que sea contagioso.
Tuvieron su cita en un momento en que no tembló la llama de una vela, fueron fuertes olvidando, dejando desnudos en las bocas sorprendidas, arena subiendo en cerradas habitaciones, torturas escribiendo madrugadas; luego tuvieron sonrisas que duraban apenas un adiós emocionado.
No saben medir distancias, evitar estar de boca en boca, no tienen camino de regreso, su horizonte es un silencio cruel, su pensamiento callejones sin salida.
Vivir sin dignidad hace libre y preso, libre por la nada, preso de la nada. Leve risa y llanto.
Pero eso es lo que quieren.
Hacen por hacer lo que hacen, son misterios sin pies ni cabeza, ideas al pie de la escalera, ríen o rompen a llorar, nada que sea contagioso.
Tuvieron su cita en un momento en que no tembló la llama de una vela, fueron fuertes olvidando, dejando desnudos en las bocas sorprendidas, arena subiendo en cerradas habitaciones, torturas escribiendo madrugadas; luego tuvieron sonrisas que duraban apenas un adiós emocionado.
No saben medir distancias, evitar estar de boca en boca, no tienen camino de regreso, su horizonte es un silencio cruel, su pensamiento callejones sin salida.
Vivir sin dignidad hace libre y preso, libre por la nada, preso de la nada. Leve risa y llanto.
Pero eso es lo que quieren.
martes, 4 de enero de 2011
LA RISA
Somos tan cerrados, tan aisladamente nuestros que cuando alguien poco conocido se detiene a decirnos cuatro cosas, a hacernos alguna gracia lo tomamos por idiota.
Tenemos todo cerca, y el resto atado, no intenta sorprendernos lo que sabemos de sobra, nuestro vivir y sinvivir son dos extremos que aunque repetidos siguen jugando a ser. Es tanto, como lo mismo, o nada. Como un tren que no ha de salirse de la vía. Bellos lugares ajenos que cruza de paso. Mucho mundo y evidentemente ninguno.
Que no vengan a contarnos nuestros credos extraños rompiendo el dique de lo creado, que no vengan con sus risas contagiosas tendidas en las manos; están consumidos los rostros transparentes, la soledad tiene puerta pero está cerrada, abrirla es un lejano oído, un vicio ya sin causa, una sensación ciega.
Con la risa ocurre que cada día al mostrarse se diluye.
Es así.
Hoy alguien se detuvo a decirles cuatro cosas, a hacer alguna gracia a varios obreros en plena faena en la calle y lo tomaron por idiota.
Yo también.
Tenemos todo cerca, y el resto atado, no intenta sorprendernos lo que sabemos de sobra, nuestro vivir y sinvivir son dos extremos que aunque repetidos siguen jugando a ser. Es tanto, como lo mismo, o nada. Como un tren que no ha de salirse de la vía. Bellos lugares ajenos que cruza de paso. Mucho mundo y evidentemente ninguno.
Que no vengan a contarnos nuestros credos extraños rompiendo el dique de lo creado, que no vengan con sus risas contagiosas tendidas en las manos; están consumidos los rostros transparentes, la soledad tiene puerta pero está cerrada, abrirla es un lejano oído, un vicio ya sin causa, una sensación ciega.
Con la risa ocurre que cada día al mostrarse se diluye.
Es así.
Hoy alguien se detuvo a decirles cuatro cosas, a hacer alguna gracia a varios obreros en plena faena en la calle y lo tomaron por idiota.
Yo también.
domingo, 2 de enero de 2011
FUMADORES, A LA PUTA CALLE
Mi primer cigarro lo fumé a los doce años tras la tapia del instituto Huarte de San Juan de Bailén y recuerdo que era de la marca Aurora y que me dejó un placer indescriptible. Tras ese vinieron todos los demás hasta que a mis cuarenta y cinco años pude dar al fin un golpe sobre la mesa y cortar de raíz la enorme burrada que era fumar casi tres cajetillas diarias de Ducados negro. Mi faringitis crónica tuvo la culpa al dejarme a menudo sin voz en un trabajo – además de para todo- en que era parte necesaria. Hoy le doy las gracias aunque no sólo la perjudicara el tabaco.
Casi nueve años sin arder vivo me hace ver el problema actual desde algo lejos pero siempre desde la perspectiva del fumador.
La libertad en democracia es una libertad solidaria y por tanto relativa ya que como mucho galopa hasta donde trota la mayoría.
A mí no me molesta entrar a un local atestado de humo de tabaco, es más a lo mejor hasta lo aspiro con ganas, pero he de decir que entiendo a los detractores, a la ley que, lógicamente y paso a paso, va encauzando su camino.
La libertad de fumar, de aceptar consciente o no un suicidio con temporizador ha perdido la batalla sin derecho a defenderse. Es así, tiene sentido, hay que decirlo, también que al tiempo es un contrasentido que si es tan nocivo se venda en cualquier parte y esté al alcance de cualquiera, menores, con picaresca, incluidos, ¡ah!, y doble contrasentido que se hayan autorizado muchos más puntos de venta, gasolineras, etc…
Bufo.
¡Pero bueno, señoras y señores, vamos a ver, y sólo con la ley del corazón en la mano!:
¿Es que hay que echarles a la calle de una patada en el culo?, ¿es que no puede haber lugares en toda España exclusivos sólo para ellos donde ahoguen o desahoguen su necesidad?, ¿por qué un negocio legal, que paga sus impuestos al Estado, que se distribuye sin ningún tipo de problema, ha de estar perseguido?, ¿es que no puede haber un termino medio?, ¿O un cuarto?, ¿O un mitad del cuarto?. Autoricen lugares, señoras y señores radicales, lugares donde puedan fumar, y no como en estos momentos, en la fría y puta calle.
Pero si es muy simple. Autoricen lugares donde los fumadores puedan seguir fumando con medida o como cosacos, disfrutando ese purito tras el café, dándose cigarros unos a otros en las tertulias con la cerveza, el vinito o los cubatas. Quedarían contentos, ajenos muchos- a otros problemas, el gobierno seguiría haciendo caja a tope, y todos los demás ciudadanos viviendo sanos y felices. Fin del cuento.
Estoy seguro que muchos pequeños o grandes empresarios, hosteleros, estarían encantados de acometer las simples obras en sus negocios de instalar una gran chimenea como la de un barco.
Ya sé que esto es democracia y las leyes hay que aceptarlas, pero debería haber permisividad en un problema creado en gran medida por el pingüe negocio de su venta.
Nada tan fácil como que dejen correr el agua los que de ningún modo la quieren beber.
Casi nueve años sin arder vivo me hace ver el problema actual desde algo lejos pero siempre desde la perspectiva del fumador.
La libertad en democracia es una libertad solidaria y por tanto relativa ya que como mucho galopa hasta donde trota la mayoría.
A mí no me molesta entrar a un local atestado de humo de tabaco, es más a lo mejor hasta lo aspiro con ganas, pero he de decir que entiendo a los detractores, a la ley que, lógicamente y paso a paso, va encauzando su camino.
La libertad de fumar, de aceptar consciente o no un suicidio con temporizador ha perdido la batalla sin derecho a defenderse. Es así, tiene sentido, hay que decirlo, también que al tiempo es un contrasentido que si es tan nocivo se venda en cualquier parte y esté al alcance de cualquiera, menores, con picaresca, incluidos, ¡ah!, y doble contrasentido que se hayan autorizado muchos más puntos de venta, gasolineras, etc…
Bufo.
¡Pero bueno, señoras y señores, vamos a ver, y sólo con la ley del corazón en la mano!:
¿Es que hay que echarles a la calle de una patada en el culo?, ¿es que no puede haber lugares en toda España exclusivos sólo para ellos donde ahoguen o desahoguen su necesidad?, ¿por qué un negocio legal, que paga sus impuestos al Estado, que se distribuye sin ningún tipo de problema, ha de estar perseguido?, ¿es que no puede haber un termino medio?, ¿O un cuarto?, ¿O un mitad del cuarto?. Autoricen lugares, señoras y señores radicales, lugares donde puedan fumar, y no como en estos momentos, en la fría y puta calle.
Pero si es muy simple. Autoricen lugares donde los fumadores puedan seguir fumando con medida o como cosacos, disfrutando ese purito tras el café, dándose cigarros unos a otros en las tertulias con la cerveza, el vinito o los cubatas. Quedarían contentos, ajenos muchos- a otros problemas, el gobierno seguiría haciendo caja a tope, y todos los demás ciudadanos viviendo sanos y felices. Fin del cuento.
Estoy seguro que muchos pequeños o grandes empresarios, hosteleros, estarían encantados de acometer las simples obras en sus negocios de instalar una gran chimenea como la de un barco.
Ya sé que esto es democracia y las leyes hay que aceptarlas, pero debería haber permisividad en un problema creado en gran medida por el pingüe negocio de su venta.
Nada tan fácil como que dejen correr el agua los que de ningún modo la quieren beber.
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