Comprendo la distancia en ésta nada y para nada. Entiendo al orgulloso reino que madura la imagen, la encala de bella metáfora, lunas de papel en cielos de su esencia a otros mundos. El espectáculo se yergue en su niebla sagrada, laberintos vehementes y aplausos de sabe donde. Es embrujo intangible, sin grumos, la cumbre que habita lo distinto, tan lejos de ser feliz a solas, que es objeto de culto y al tiempo un tiempo sin puerto ni sentido. Mármol, frío.
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