juanitorisuelorente -

viernes, 27 de enero de 2017

LA CUENTA

(Imagen de la red)



















Eran ciento veintidós,

en el tiempo y sus esperas,

y contando hasta los chicos,

los que ni a los labios llegan,

porque los contaba el alma

como si fueran estrellas,

Eran ciento veintidós,

todos dados a conciencia,

rematando un sentimiento

que andaba en la primavera.

Ay, ciento veintidós hitos,

y un día perdí la cuenta,

una mañana de invierno

que ardieron hasta las piedras,

recuerdo cinco, diez, veinte,

e irían por la centena,

si tras uno andaba otro

y mil chicos entremedias.


jueves, 26 de enero de 2017

EL OLIVO Y LA ROSA Y 51 SONETOS Y 1/2, Y DÉCIMAS DE MI SANGRE




















EL OLIVO Y LA ROSA Y 51 SONETOS Y 1/2, un poemario que no deberías perderte (no es pasión de padre), a la venta por 12 euros en todas las papelerías de Bailén, en casa Herminia, Entrelibros de Linares, Metrópoli de Jaén, y Picasso de Granada, o pedírmelo al correo juanitorisu58@hotmail.com

Ni deberías dejar la ocasión por poco más de un café (2 euros) de entrar al mundo de AVENTURA CLÁSICA, una revista que irá aglutinando todas las estructuras de poesía clásica. En este primer número con 50 décimas espinelas y bajo tÍtulo DÉCIMAS DE MI SANGRE. También a la venta en, idem anterior.

Gestando ya el 2º número y que saldrá en breve, titulado ROMANCE ENTRE OVILLEJOS, un romance de 500 versos (inédito), y 25 ovillejos, además de dos caligramas a los padres, para mí, de estos dos maravillosos modos de expresar las sensaciones, los sentimientos, Cervantes y Lorca.

miércoles, 25 de enero de 2017

TUYO

(Imagen de la red)


















Vivir tuyo,

por ejemplo,

es algo más que respirar,

que pensar otro sol,

ser agua, o tu nombre.

Dije alguna vez que lluevo

y que detrás anda la sangre despierta

al modo de cruzar espejos

y ternuras. Tuyo,

como volar por siglos

el instante, a tu voz a solas,

como coserme al borde de ti, atar la luz,

encender la realidad

con nuestras propias manos.

Como caminar a tu pecho,

tener de tus brazos lo dulce

de la sed,


morir tuyo, en todo caso.

sábado, 21 de enero de 2017

ARDO...

(Imagen de la red)

















Ardo

por donde pasa mi alma.

En mi adentro, mi afuera,

en tus olores, tus dolores,

la sangre que me das

apagándose, por algún beso

que se derrama

si llueve...y tú,


tal vez.

jueves, 19 de enero de 2017

POETAS

(Imagen de la red)


















Los poetas (me cuento) somos una gran familia 

en la que todos somo hijos únicos. Para cada 

uno todo el cariño, para cada uno toda 

herencia, ser de los dioses.

La humildad vuela bajo y suele llevar en sus 

alas: No soy poeta, soy aprendiz, escribo por 

afición, cualquiera lo hace mejor que yo, como 

común modo de auto flagelarse dulcemente.

Los poetas somos una gran familia en la que 

casi todos tenemos un libro en la mano, pero 

solo para su venta, aunque hagamos poses 

receptivas. En la afinidad está la excepción o el 

intercambio, raras veces en la calidad del 

escrito, ya que para eso está el nuestro.

Una gran familia de buena gente, buenos 

amigos, que se reúnen, recitan, hacen 

(hacemos) de la poesía un latir de corazones 

que van esculpiendo su historia por los 

caminos del mundo.

Familia sin raíces en la propia familia, como 

árboles de un paisaje sobre el mar, como hojas 

que van cayendo y crujen al ser cubiertas por 

otras hojas.

Todos de otoño, y sobre nubes con cara de Dios.

Familia donde perderse, o escalar en la cima 

del deseo, todo lo que consiga no arrancarnos 

los ojos, que el infinito tenga el privilegio de 

leernos para entrar en nuestro propio reino de 

la inmortalidad.



martes, 17 de enero de 2017

DE LA NOCHE

(Imagen de la red)













Contra el dolor vendrá

una luz de pueblo de otro mundo.

Alta en el aire, con pasajes

de olvido. Ahora vacía,

y pronto con la concreta soledad

que irá acomodándose

a su sombra, desatadas ya

las maneras de tenernos,

y el equilibrio

más ciego,

otra vez.


lunes, 16 de enero de 2017

NIEBLA

(Imagen de la red)

















Es difícil saber, bajo los puentes,

lo abrupto de las cosas más sencillas,

por no saber vivir las maravillas

que traerían consigo lo que sientes.



Sé que no quedan sueños inocentes,

su siempre apenas roza las orillas,

no salgas del destino de puntillas,

del infinito azul de los torrentes.



Una fuerza invisible a ti me empuja,

a las noches eternas a que avoca,

se para el corazón, el mundo entero,



si el alma hasta en lo nimio te dibuja,

mi sangre nada mares de tu boca,


tú nunca entenderás lo que te quiero (Verso de 
Lorca)

jueves, 12 de enero de 2017

ROMANCE A TI

(Imagen de la red)


















Verde es rey de tus colores,

vistes corazón de invierno,

y del brillo de la vida

hay solo un leve destello,

te mataron la inocencia

con vil tinte navajero,

dejaron a la intemperie

hasta el menor de tus sueños,

donde el mar los abandona

al abrigo de los vientos,

y en ese infinito azul

soledad es todo puerto

porque el mundo ya es ceniza

de las puertas para adentro.

Lo que sigue ya es historia

y en sí misma lo de menos,

si el futuro es el presente

y el presente los recuerdos,

un sentimiento inmutable

que camina en los espejos.

Comenzar a descubrir

un mosaico de otros versos

fue un abrazo sin olvido

y la lluvia en el desierto,

como quién roza la luna

sin caberle otro te quiero.

Y al oficio de estar vivos

te desnudas en silencio,

los amigos, la familia,

con el fondo en blanco y negro,

con alguna rosa roja,

con la flor de algún almendro,

con otra alma despoblada

que te quiere sin remedio,

vuelve a dar vida a tus labios

y a encender la luz del tiempo.




miércoles, 11 de enero de 2017

MAÑANA...MAÑANA (Un relatillo)

(Imagen de la red)












Pepe deslizó la mano desde el hombro a los pechos de Lola, y los acarició con la grata sensación de no haberlos acariciado nunca. Era otra mujer y todo era nuevo para él, incluso sus ojos. A ellos dirigió los suyos para clavarlos y responder a la pregunta que acababa de hacerle, ¿qué sientes por mí?
  • Mi vida, estoy enamorado de ti...
Se besaron. Su primer beso. Y lo adornaron extendiendo su humedad a los rostros.
  • Te voy a hacer el amor como nunca te lo ha hecho el idiota de tu marido – bramó Pepe excitado como ya no recordaba
  • ¿Quién, el pichi-corto? - rió ella
Pepe se vino abajo.
  • ¡Lola, hija, ende luego....contigo solo pan y cebolla!
  • Jeje, no te enfades, me ha salido sin querer – seguía riendo sin poder controlarse
Pepe desespera.
  • ¿No quedamos que lo haríamos como si no nos conociéramos de nada?
  • Sí, pero hoy me duele la cabeza...mañana, cariño...si hay más días que ollas
Pepe ruge.
  • La madre que me parió...¡para un polvo que íbamos a echar en condiciones!
  • Mañana...mañana, tengo sueño, duérmete, anda
  • ¡Cualquier día tendré un lío con otra, ya verás! - susurró Pepe en un último intento
Lola se giró como un gato, y dijo muy seria:
  • Si lo haces te la corto...
Luego volvió a reír.
  • Ya, ya, tú hoy con la tijera...pichi-corto...te la corto...¿y con esas tetas que te llegan al ombligo, qué hacemos?
  • Vamos, tonto, duerme, verás como mañana te gustan
  • Mañana...mañana




EL AMOR

(Imagen de la red)


















Ya tengo otra. Y a ver qué culpa tengo yo. Habitualmente me callo. Me lo trago solo. Lo sufro en silencio. Más porque le conozco. No me gusta su prepotencia, su frialdad a veces. Ambos somos humanos. Ya sé que muy diferentes, aunque hayamos coincidido muchas veces. Y sabemos que cuando nos entendemos es maravilloso. Pero en esto no se puede, no, no se puede, y estoy ya hasta la arteria mayor. Cierto es que lo sobrellevo. Lo que hay, quiero decir. Y qué culpa tengo yo de lo que me entra por los ojos. Tengo que decírselo. No sé mentir.
  • Tengo un problema – le suelto así, sin más, con un redoble.
Ella sabe de qué le hablo, sé que ha pensado en ello muchas veces.
  • ¿Un problema...otro problema...?
  • Este es muy serio – retumbo
  • Ya, ya, el puto problema de siempre – suelta ya como sabe, dominando la situación- ...el mismo y puto problema de siempre
  • Yo no tengo la culpa...
  • Ya, ya, Don Porrompompom nunca tiene la culpa – ironiza (sabe hacerme sufrir)- ¡tú a lo tuyo, a incordiar, a intentar ponerme a doscientos por hora...!
  • Sabes que no es eso. Yo solo digo lo que siento, y esto es muy fuerte – martilleo
La noto nerviosa. Empieza a cabrearse.
  • ¿Es que no puedes conformarte con lo que tienes?...¡si gustarme tú y yo sabemos que me gusta...!, pero solo es eso, atracción, no sé...
  • Es amor – me acelero
  • ¿Amor...qué amor ni qué hostias!
  • Yo sé de esas cosas, tía, es amor, y amor del bonito, del hondo, del sincero...
  • Pero tú ya estás enamorado...-insiste
  • Sí, no sé
  • ¿Y te queda sitio?
  • ¡Ufff...!
Retumbo en los oídos. Me siento por un momento dueño de la situación. El ansia está conmigo. Sí, ya sé que como invitada de piedra, porque ella decide. Y yo la entiendo. Quién manda manda, y la razón la tiene.
  • Pero no puede ser – me suelta, ya sé que bien pensado
  • Lo sé...solo te lo he dicho para que lo sepas. Ella no es una más. Tú piensa en ella como quieras, pero no te engañes.
  • ¿Y dices que es amor?
  • Auténtico
  • ¡Joderrr...!

No le digo más. Recupero mi pulso habitual. A ella la dejo ya que piense en otras cosas, que, ya sé, bastante tiene.


viernes, 6 de enero de 2017

OBNUBILACIÓN (Relato)

(Imagen de la red)























Javier sabía a lo que iba.
La excusa del grifo roto era genial.
Así que llegaba con su pesada caja de herramientas para nada, pero cómplice, para evitar sospechas o rumores.
Subía en el ascensor hasta la cuarta planta algo alterado, con bastante ansiedad.
Amaba a Teresa. Amaba su sonrisa triste, su mirada honda y sincera, su voz tierna, su cuerpo batallado. La amaba en silencio, en la cruel y más fría soledad. Y ella le correspondía, se lo había demostrado infinitas veces, en pequeños detalles, leves gestos. Amor de ojos y sueños, de compartir te quieros desde el fondo del alma.
Lo llamó por teléfono. Y ahí estaba, unos minutos después, yendo a su encuentro por primera vez.
Al escalofrío de imaginar el encuentro añadía el del traqueteo y roce del viejo ascensor en la paredes. Soltó la caja, y cerró los ojos. Lo imaginaba así: rozarán sus nudillos la puerta, aparecerán sus ojos flotando en al oscuridad, su cuerpo ondoso, y sin necesidad de hablarle abrazará su cuerpo con fruición, apretará la cabeza contra su pecho, le besará el pelo, los ojos, la nariz, lentamente, hasta hundirse en sus labios, sumergirse en ellos hasta que el aire sea solo una necesidad innegable, y luego, luego....
El ascensor frena en seco, y le obliga a dar un salto y a abrir los ojos.
Es el momento, se dice, el fin de los sueños, el empezar a vivir, el comienzo de la ilusión, de la esperanza. El corazón redobla ante la visión del pasillo donde ya vislumbra la puerta del 4º A.
Solo unos pasos..., una puerta, suspira.
Ase la caja. No pesa, si acaso la responsabilidad. Por un momento tiene miedo. ¿Estaré a la altura?, babea, ¿sabré hacerla feliz?, al tiempo que se afirma: “No estará su marido, no me habría llamado, ni sus hijos...claro, qué tontería, vamos Javi, que solo será un polvo, dos minutos y a correr”, “otro de tantos”, sonríe, para desdecirse: “ojalá”.
Se calma, se centra.
Enfila el pasillo, a pasos cortos, con la respiración entrecortada, hasta llegar a la altura de la puerta. Hay ruido en el interior, son los niños, le parece. Juegan, o gritan, o ambas cosas, deduce. Cierra los ojos. Suspira. Los abre. Y gira la cabeza resignado a la puerta del 4º B. Se dirige a ella con celeridad. La caja le pesa un güevo. Toca. Tardan en abrir la puerta a gritos de ya va.

-¡¡Hombre, Javi, ya era hora, coño, tengo un charco en la cocina!!

Doña Eloisa, octogenaria, clienta de toda la vida, pone en marcha su obesidad mórbida, para intentar dejarle paso.




domingo, 1 de enero de 2017

Y TÚ

(Imagen de la red)



















¿Y tú?

tiene tus labios

y pide una respuesta

sobre el tiempo de existir.

Es un vago sol,

hoy que llueve, palabras

que siempre dicen, si no

siempre las puedes decir.

Tu voz escribe ¿Y tú?,

y yo digo a otra luz:

Estoy bien...



(ahora mejor).

FRONDA

(Imagen de la red)


















Se escuchan risas, música,

fuera del corazón. Latente

es tu ausencia. Por donde huye

la sangre continúa mi rostro

perdido. Vagabunda

es su atadura.

Desandar lleva al niño

que no crece,

que pregunta qué hacer,

si de amor no sabe nada.

La lluvia cesa

en los bosques del alma.

Vuelve a su fronda la palabra,

al silencio que la borra,


hace piedra y pobre ser.