juanitorisuelorente -

domingo, 30 de enero de 2011

FAMILIA NUMEROSA


DE SECRETOS

De tantos como hablan
alguno acabará de decir
para su propio deleite:
“Lo que te acabo de contarte es un secreto
y no se lo digas a nadie”.
Por si hay alguien que aún no lo sepa.
Yo los entiendo.
Un secreto es un muro de silencio
que acumula voces que sisean
hasta la última palabra de lo que pasa
a otras voces que van y vienen.

Se cuentan secretos al mundo
para probar su confianza,
a amigos tan prudentes como uno mismo
que sólo lo cuentan pero sin pensar
y solo a otro que no lo va a decir.

Andan los secretos con suelas sucias
y lenguas crecidas, cargados de rimel
y labios muy pintados, también
con olor a bar y tabaco –ya menos-,
para llamar la atención,
secretos de toda la vida
que sólo se cuentan en secreto,
que saltan de mundo íntimo a mundo
íntimo, y a nadie ajeno.
Para eso son secretos.

Yo, no hace mucho, conté el último
cuando ya me quemaba dentro.

EL 4.696.600 (oficial)


sábado, 29 de enero de 2011

APARIENCIA

Todo es cierto la primera vez,
luego sólo pasa repetido.

Hay más verdades que mentiras
en hacer lo que conviene
porque no suele mentir quién quiere
a lo que es
aunque diga lo que diga.

El interior es un imperio
de convicciones absolutas,
errado o no,
mientras que afuera se adentra
en lo separado,
en la parte siempre insatisfecha:
piezas que nunca encajan
en los sueños del presente.

Todo vive en lo oscuro
y sólo vuelve a ser lo descubierto.

Parcial esencia aquí del otro lado.

Sólo hay ojos que ven como somos.
No existe un cristal que sepa mirarnos.

(de "Dust in the wind")

DOBLE PLACER

Somos el día que nos separa,
la tarde que nos acerca,
la noche que nos une,
somos nuestros
y del mundo
al igual que las palabras.

Deja un sufrimiento íntimo
el placer cotidiano,
es un amor sin futuro
el amor a la vida
que deja amantes fatigados
que sueñan volver a casa.

Doble torrente aterciopelado:
las estrellas
y el cielo de tu cuerpo,
el crecer entre las cosas
y el volver para contarlo,
toda mi vida en mis manos
y toda mi vida en tus manos.

(de "Dust in the wind")

viernes, 28 de enero de 2011

JANITO


TOCO MADERA

Acabo de recibir una carta con mi vida laboral. No debería quejarme si a mis cincuenta y tres ya tengo cotizados casi treinta y tres años.

Cerrado el acuerdo (o pantomima, aunque necesaria) gobierno-sindicatos en la edad tope con que debemos jubilarnos les queda la satisfacción de los Méndez y Toxo de haber rebajado en algo de tiempo la cotización que exigía el gobierno: treinta y ocho años y medio para una jubilación con el cien por cien a los sesenta y cinco años.

Los cinco años y medio que me quedan no parecen problema en mi caso visto el camino andado aunque nunca se sabe –toco madera-.
Y podría haber sido mejor si de mis catorce a mis veinte años las empresas en las que estuve me hubiesen dado de alta, pero en esa época tanto en la cerámica como en la construcción la mayoría sólo firmábamos un papel en blanco, imagino que para asegurarnos a toda prisa sólo si ocurría algo.

En fin, casi toda una vida trabajando, pagando impuestos cada mes, para lograr tras un pequeño sprint –toco madera-, jubilarme con la edad de siempre, o anticipada, y así poder cobrar unos cuantos años hasta… -vuelvo a tocar madera-.

Muchos de mi generación y de algunas anteriores podrán decir lo mismo.

En cambio en las nuevas generaciones difícilmente logrará alguien acumular tamaña cifra.
Con toda seguridad nadie.

Eran otros tiempos.

miércoles, 26 de enero de 2011

RELATO: La mirada en el espejo

- Hola Javi
Es Javi, no puedo creerlo

- ¡Diana, hostia, cuanto tiempo!
Cinco años y no ha cambiado nada éste chulito que me tuvo idiota un tiempo, y yo, que he salido al súper a toda prisa, hecha un adefesio.
- ¿Que tal, cómo te encuentras?, no has cambiado, chico - le digo siguiendo la broma con alegría; es cierta, de corazón
- Soy el mismo de ayer, ¿ya no te acuerdas? - me suelta así, sin pensar, rompiendo el hechizo, con un poco de sorna y me sienta como una pedrada pero me rehago porque le conozco y para qué
- El mismo, el mismo, tú siempre el mismo, tonto - le recrimino
Se calla, siempre lo hace y me revienta, yo soy guerrera y necesito que me respondan para crecerme y desahogarme, con él no, él se calla y sonríe, quizá porque me conoce y es su manera de atacarme.
- ¿Quieres un café? - me dice al fin como siempre.
“Un café, un café, estallo para mí, pues claro que quiero un café”.
- ¿Un café? - le digo - ¿Y el súper?
- - Hay tiempo, Diana, son las nueve, tienes todo el día
Le sigo. Me gusta ir detrás de él sorteando a la gente y así fijarme a conciencia en todos sus defectos y alguna virtud que aún percibo. El tiempo marca y yo tampoco he podido frenarlo aunque me cuido lo que puedo; tengo tiempo y ganas pero a veces me aburro porque es imposible camuflar la vejez moviendo las arrugas de un lado para otro. A él, a lo mejor, le pasa lo mismo y es por eso que va tan desaliñado. Entra en Los Arcos sin girarse dando por hecho que le sigo y busca la mesa de la ventana. Una señora gorda y frente a ella una señora enclenque pero bien erguida nos obligan a sentarnos tierra adentro donde no nos gusta pero qué remedio.
El bar de Isidro está sujeto al tiempo con unas pinzas, sonrío al pensar que como nosotros, con el entrañable encanto de lo antiguo, en otro tiempo, recuerdo de niña, espectacular, innovador, a años luz de aquellas tabernas. Tomó fama y sigue agarrado a ella aunque eso ya a nadie le importa. A mí me gusta así pero reconozco que está demasiado antiguo y abandonado, que hay que tener un cuidado enorme de no tropezar en los trancos de las baldosas, de no cortarse con el zócalo de azulejos. Están hechos trizas, mal rematadas sus faltas con cemento o silicona, sin hablar del estado de la vajilla y los cubiertos y lo obligado, quién lo sabe, de revisar lo que se come por si se ha colado alguna visitilla.
No nos hemos acomodado y Isidro coloca los cafés sobre la mesa. Uno sólo y el otro, para mí, con unas gotas de leche. Nos saluda con la mirada y se marcha. No es muy hablador, tampoco Javi que hoy parece estar en Babia.
- ¿Cómo están los chicos? - le digo para romper este silencio tonto
- Gordos, gordos - responde sin mirarme
Creo que está fijo en la gorda, sé que siempre le han gustado así, quizá no tan gordas.
- Ayer parió María, ¿te lo dije?, tuvo tres, no sé qué hacer con ellos.
- ¡Matarlos no! - le suplico - yo hablaré con Laura o con Luisa, ya les buscaré acomodo, tú déjame a mí, pero matarlos ni se te ocurra
- Vale, vale, mujer, ya sabes que de eso no soy capaz
Ahora me mira y sonríe, yo, en cambio, le miro con gesto agrio aunque sonrío por dentro.
- Eres la hostia, Diana, no sé qué coño hago aquí contigo
- ¡Qué harías tú sin mí! - le digo sabiendo bien lo que digo
- Vivir, que no me dejas
No le cambio el gesto porque no se merece otro, “vivir, que no me dejas”, como si lo tuviese atado, claro, él quisiera estar floreando con las que yo me sé, hoy en una, mañana en otra y yo para los ratos muertos, y para eso no he quedado, ahora que se aguante que ya tuvo aquellos cinco años para hacer lo que le dio la gana.
Le miro a los ojos y está ausente, con toda seguridad desnudando a la gorda, no hay quién me lo quite de la cabeza y lo que es peor - lo confirmo al girarme - que la gorda parece acompañarle mientras la enclenque está ocupada devorando un buen plato de churros mojados en una gran taza de chocolate, espero que con la compañía de alguna cucaracha bien criadita.
- Se te enfría el café, Javi - le hago este inciso por si cae la breva y lo traigo de vuelta, y me mira que ya es algo
- Está hirviendo, Diana
- Y eso de ayer - digo tensando el hilo - lo del estómago, ¿estás bien?
- ¿Lo de qué? - responde preguntándome con cara de tonto
- Ayer dijiste que te dolía el estómago - le digo poniendo un tono seco como molesto
- No, mujer – sonríe - sólo eran unos pinchazos
No tengo más remedio que reírme y le digo:
- ¡Ah!, pero eso te pasa porque tienes el cuerpo loco, yo voy todas las mañanas recién levantada y no tengo problemas hasta el día siguiente, ni me preocupo, ¿sabes?, deberías tomar canela que es fenomenal para la diarrea
- Pero, Diana, si no tengo diarrea
Bueno, bueno, misión cumplida, me digo porque oigo a la gorda llamar a Isidro pidiéndole la cuenta. De nuevo Javi se me disloca viéndola levantarse. Reconozco que la buena señora, a pesar de su obesidad, no está mal del todo y bien que lo aprieta. La enclenque se bambolea tiesa como un junco con gestos precisos y ataviada con multitud de adornos como una gárgola . Ésta, así, con esa lisura, no le interesa a nadie, ni siquiera a Isidro que siempre ha sido un salidillo. A mí, en mis buenos tiempos, intentó tirarme los tejos pero ya no, mis setenta largos no perdonan, pero ni a él y no digamos a Javi, y ahí sigue, con el cuello descoyuntado, animoso, como enfebrecido. No entenderé nunca a los hombres. Alientan un mundo paralelo, pleno de potencia y fantasía, y que a la hora de la verdad no aparece nunca, al menos yo no lo he visto, ni en Javi, que aquel rollito que tuvimos sobre los treinta no fue para tirar cohetes. Después, no sé, tampoco le he dejado ni él, que yo recuerde, me lo ha pedido.
Isidro ha limpiado la mesa de la ventana y sin pensarlo nos cambiamos. ¿Qué importa si en el bar no hay nadie?. Es nuestro sitio y lo noto al sentarme, yo a la derecha y él siempre a la izquierda. Vuelvo a mirar el bullicio en la calle a mi derecha a través del cristal rallado y regreso a la oscuridad del interior a mirar a Javi a los ojos. Ésta silla guarda retazos de buena parte de mi vida, ¡he vivido tanto sentada en ella!. Isidro gruñe limpiando la otra mesa y vuelve a sentarse en un extremo de la barra. Doy el primer sorbo al café y le noto raro, parece que la leche tiene más de cuatro días, suerte que es poca. El próximo lo pediré sólo, siempre me digo. Javi me mira con fijeza.
- ¿Qué? - le pregunto por si quiere algo
- No, nada - responde mirando ahora al infinito
- A mi amiga Maruchi le ha dicho el médico que tiene cáncer, me llamó anoche - le digo por decir algo - figúrate, a los ochenta años
- ¿Qué vas a comprar? - me responde sonriendo
- No sé, algo de fruta y comida para Misi
- ¿Cómo está? - me pregunta con la pasión de siempre
Casi se me saltan las lágrimas de acordarme de ella y le respondo:
- Hace compañía, que no es poco.
Vuelvo afuera. Hace un día precioso y la gente camina muy deprisa. El mundo va demasiado deprisa. A nosotros hace tiempo que se nos acabó la prisa, y a Isidro, y a esta cafetería que ha logrado lo imposible que es detener el tiempo. La vorágine de los días aquí no tienen sentido y por eso nos gusta, por eso pasamos dos horas largas con el café de la mañana y de la tarde, los tres, salvo algún despistado como la gorda o esa señora enclenque y tan tiesa.
Tenemos que irnos, son más de las once y espera el súper y la comida a Misi. Nos despedimos de Isidro con un gesto y noto la cálida mano de Javi en mi hombro. Abro la puerta y aumenta el sonido del zapateo de la gente y el runrún de los coches, la luz de esta hermosa mañana.
- ¿Y tú, adonde vas? - le pregunto
- A la ferretería, necesito unos clavos y alambre para arreglar una jaula para un canario
- ¿Tienes un canario? - le grito con enfado - ¡pero, hombre, cómo no me lo has dicho!.
- No lo tengo todavía, Diana, lo trae mi primo de Córdoba que viene a visitarme este fin de semana, por cierto, será el domingo y quiero que comas con nosotros
- Ya, como siempre, la cocinera
Él sonríe y se aleja, yo sigo mirándole hasta que dobla la esquina y no puedo evitar emocionarme.

(de "En cierto sentido", 2008)

lunes, 24 de enero de 2011

JANITO


AHORA LA VIDA ENSEÑA

Bajar de la nube
es bajar a la calle.

No es un problema de viejos
alejarse de la orilla de un río.

Capricho no es pedir que llueva
con el agua al cuello.

¿Desde cuando cualquier ropa de la casa
sirve de paño para las lágrimas?.

Dejar de ser nunca ha estado tan de moda todo el año
si la desnudez sólo era una esencia del verano.

Además de inútil, holgar
es más aburrido tras el cristal de una ventana.

Tiene dedos una mano
que no son para contarlo.

(de "Dust in the wind")

domingo, 23 de enero de 2011

LUCES

Aquel que quiere
está hecho.

Al ser,
encendido,
sólo le basta ser.

(de "Dust in the wind")

DUST IN THE WIND

Estoy en la cima
con el viento,
lamiendo un árbol sin hojas.

Somos los mismos de siempre
donde el tiempo renuncia
a ser inquilino.

La inercia es movimiento
que ya no decido.

Soy polvo en el viento.

WWW

Huelga hacer
lo menos importante
con todo un mundo desecho,
huelga hacer sentir
tu ardiente proximidad
más allá del presente
si por las rendijas de la puerta
entra un viento frío.

No tiene lugares el pecado
donde pasar la noche.

En mi propia casa
estamos dispuestos y mudos.

El único modo de creerte cerca
es volver a mirarte.

(de "Dust in the wind", 2011)

sábado, 22 de enero de 2011

JANITO


EL ABUELO

Bajo el toldo de lienzo el abuelo
forja con su navaja
un caballo de madera.
El abuelo tiene esa tristeza misteriosa
que nos obliga a escucharle
con orejas de niño.
De unos niños ya no tan niños.
El abuelo tiene historias pasadas
para escribir un libraco
y otras que recuerda de su padre
y de su abuelo para una enciclopedia
(también del dolor por los muertos, de la soledad,
aunque de eso nunca dice nada).
Son historias fantásticas
llenas de momentos proclives siempre a la esperanza,
tan creíbles, y tan bien narradas
que robustecen la fragilidad de nuestros corazones,
como marco dorado
en nuestras vidas aún de demasiadas páginas en blanco.
El abuelo aporta al espectáculo
gestos exagerados y largos silencios
en el busilis del enigma
arrojándolo trozo a trozo
al chisporroteo del aceite de nuestra impaciencia
dejándonos de nuevo embobados y bien dispuestos
a acompañarle en otro monólogo
como bolas de carbón de encina
que se prenderán sin remedio al calor de su llama.
Tenemos que irnos
y el abuelo nos señala alguna mata del huerto:
“tienen buena pinta – dice - eso si los fríos acompañan”,
y nos ríe a todos con buena boca,
y nos besa uno a uno dándonos una moneda.
Yo a menudo me fijo en sus ojos brillosos,
y él los cierra cuando me besa,
quizá evitando que caiga alguna lágrima retenida.

(de "Olor a invierno", 2008)

EL MUNDO EN PELIGRO

La vida como la ficción necesita al héroe. Su máxima, matar al malo, salvar al mundo y besar a la chica se va echando cada vez más en falta. Sin él el malo prolifera y su conquistar el mundo se va poco a poco realizando en pequeñas aunque constantes batallas y de terreno irrecuperable. Avanza su mano negra ante la desidia o el único enfrentamiento que es lamentarse. No hay oposición quizá por esa aparente tranquilidad que ofrece el anonimato, ese ser de uno para uno, ese ser de no partirse una uña por nadie, de no mancharse los zapatos por nadie. Así los malos crecen y se crecen porque nadie alza una firme voz que les haga acojonarse.
La vida como la ficción explota ahora al personaje de escaso nivel como modelo heroico, héroe sí, pero sólo del día a día, de su día a día. Personaje que como todo el mundo es héroe de lo suyo, bueno y a la vez malo malísimo de su parcela sagrada.
Héroe de pacotilla para un mundo tomado.
La vida como la ficción ha cambiado su Ulises, su Superman, su 007, por personas normales, de la calle, que no emocionan a las Penélope, a las Lois Lane o las Moneypenny, ha cambiado a los Doctor No de turno –identificados y vulnerables- por tanto malo de echarse a temblar, tanto loco con máscara de cuerdo, que así, sin héroes, no desvelará ni destruirá nunca.

jueves, 20 de enero de 2011

EN LA ALEGRÍA DE VIVIR

En tiempos de bonanza fue fácil hacer amigos, incluso del alma. Salieron amigos de debajo de las piedras, amigos de la mano en el hombro, amigos de recobradas juergas, de revelar confidencias respecto a asequibles deseos, alcanzables sueños; eran amigos que habían prosperado en su trabajo, en su negocio, gentes sencillas a las que volvía a abrírsele de par en par esa puerta a menudo cerrada.
Amigos que volvieron a activar la vida social, habitualmente rutinaria o solitaria, amigos de abrir la gana del disfrute de vivir.
Amigos que duraron lo que duró la alegría, amigos que estuvieron mientras que la felicidad los tuvo.
Amigos que como vinieron se marcharon, desaparecieron, en cuanto hubieron de derramar, vieron derramada la primera lágrima.
Suerte que quedaron los de siempre, esos que yo ya no llamo amigos.

JANITO


lunes, 17 de enero de 2011

SUBSISTIR

Por aquí y ahora es un mérito estar vivo,
no andar contando del fondo de un arroyo
peces o piedras. Por aquí y ahora
el más cabrón no cierra nunca, ni cierra
el vividor, ni el que supo liberarse,
mientras que, más preocupados por desatarse,
atados quedan los parados y los muertos.
Por aquí y ahora quienes fueron tontos en lo mucho
sirven para listos en la nada. Cuatro y cuatro
sólo eran ocho aunque ahora sean sólo seis
para contarlo.

sábado, 15 de enero de 2011

PRESUPUESTOS A LA BAJA




CUANDO NO HAY NO HAY

Hay palabras bonitas que quedan muy bien en los discursos, mucho más en las promesas, dan fe de una larga lista de convenientes decisiones, de enérgicas intenciones, el problema es que tardan, y tardan mucho, tardan demasiado, o no se realizan, porque hay que entender que cuando no hay pues no hay.

Recuerdo que de pequeño –de pequeño, de mediano y de grande- en alguna mala racha económica y ante algún capricho o necesidad esa era la frase que me espetaba mi madre a pesar de su buena voluntad: “hijo mío, es que ahora no hay”.

Ésta crisis, que empezó en lo más alto, cayó pesada como una enorme plancha de plomo a lo más bajo, sin detenerse arriba demasiado, dejando a la mayoría atrapados del suelo para abajo.

Y desde ahí, a dos velas, piden ayuda a los privilegiados de afuera, privilegiados que se van mirando uno a otro subiendo de cargo hasta que queda sólo uno. Uno que no tiene otra opción que discursear, esbozar promesas, eso sí plagadas de palabras bonitas, rellenas de inminentes decisiones, enmarcadas de tupidas intenciones, para al fin acabar diciéndose, aunque para sí, esa frase que también me decía mi madre.

CIELO AZUL

Todo lo nuestro es pasado,
por eso no me sirve sin ti.

Tener lo tenido
es polvo en mis manos.

De ti sólo recuerdo
el mañana.

VERDADES DE MENTIRA

Sólo la sangre insiste
en tu imagen improbable.
Nada como ella sabe de mentiras
y utopías, de tantas verdades
que mentimos a diario.
Nada como ella endurece
amores que no entienden de otra cosa,
que no piensan en otra cosa.
Sin embargo yo…

miércoles, 12 de enero de 2011

JANITO


ESCULTURA

Alienta mi sopor creativo
tu gesto de mil papeles rotos,
tu mirada de mil miradas inexpresivas,
tu cuerpo de mil cuerpos diversos.
Promueve mi voz sentida
ver en ti la maravilla de una idea,
de un concepto,
tú que no eres nadie que haya visto
ni recuerde.

(de "Idioma nocturno", 2007)

lunes, 10 de enero de 2011

¡QUÉ REMEDIO!


LAS MANOS IMPERFECTAS

Ante un cubo de mortero y un puñado de ladrillos, ante un pegote de barro, ante una hoja en blanco, y otras muchas cosas, las manos son el instrumento con que la mente crea y personaliza.
Llegaron prefabricados, figuras en cadena, cuentas al instante, dibujos por ordenador, entre otros, cuya técnica de ejecución prescinde en muy alta medida del creativo.
Ajustan las piezas, no hay fisuras, no hay apenas lugar para la firma, para identificar al hombre.
Cantidad, negocio, calidad.
Lo ejecutado a mano queda como reliquia, como vía de escape para calmar rutinas.
Las manos y la maquina no son comparables, si bien sólo la maquina necesita a las manos.

domingo, 9 de enero de 2011

TIERRA

El fracaso fortifica a los fuertes (Saint Exupery)

Toca a ser valientes.
Dejemos a la culpa
culpar a solas
y pongamos rumbo
a la imposible gesta.
Nada escriben los dedos
que señalan
lo que ya se sabe.
Tenemos todo:
tierra,
el cuerpo lleno de gana,
el alma llena de vida.

LADRILLOS

En mi ciudad viven entre ladrillos
hasta personas que no los han tocado nunca.
Son ladrillos que compran casas, ropas,
el pan del día a día…. Pequeños
trozos de barro, frutos de la tierra
para la tierra.

JANITO


SITUACIÓN PREVIA (a posteriori)

Gusta el optimista. Cae bien a la gente. Y cría adeptos. Quizá porque anima a embarcarse, a dar ese pasito adelante que ya no pisa en firme y está más cerca del sueño que de la realidad.
Un jefe optimista, un director de banco, un alcalde, un jefe de gobierno optimistas dan pie, transmiten felicidad, paz, esa tranquilidad que convence a la leve o enorme locura, o cuanto menos al “Y por qué no” en tantas cosas innecesarias o absolutamente innecesarias.
En cambio el pesimista ha sido, es, seguirá siendo mal visto. Son gentes que no se fían, que no dan pasos sin ver, gentes que miran demasiado su cartera y cuentan hasta tres acaso para gastar uno.

sábado, 8 de enero de 2011

LA CASA DE NUÑEZ


PATALEO

Te pido lo que me das
pero nunca me das todo lo que te pido.
Así haces lo que quieres hacer
y de ningún modo lo que quiero que hagas.
Es manera de guardarte algo tuyo
y de mí no conocerlo todo.
Tu hasta aquí puedes llegar
es a mí el llegar hasta donde pueda,
mi lo que hay es esto
a tu esto es lo que hay.

Insatisfacción
que cede demasiado pronto
satisfecha.

(de "Amores solos", 2008)

ESE DOLOR

Ese dolor es tuyo
aunque a mí también me duela.

Ese dolor aprieta donde duele
y además donde me dueles.

Arduo dolor que en ti se escuda
y de mí se burla.

(de "Otro lugar en mí", 2009)

JANITO


jueves, 6 de enero de 2011

LO BUENO Y LO MALO

En el oceano de mi memoria
hay naufragios consentidos,
restos que quisieran olvidar nombres
y fechas.

Sosteniendo siempre a los otros,
los malos recuerdos
son el tiempo donde tiemblan,
el pelo que eriza sus alas,
el oscuro abismo que oculta su cima.
Aunque fríos,
arden despacio con paja seca,
soplados con ganas, dejados solos,
cerrados, escondidos, como muertos -porque no-.

Venero mi suerte.
Levanta verdades pequeñas,
me tiene vestida de mayo,
de días y nochas cansadas,
sigo sepultado en tus ojos,
en las cosas más bellas de la vida.

Al tiempo que acepto
mi desgracia -la de todos-:
errores,
hechos,
actos inevitables
que hubo y hay que seguir viviendo.

miércoles, 5 de enero de 2011

HUIDA FRAGIL (con respecto a no hacer lo que se debe hacer)

Los cuerpos que viven sin dignidad visten almas que mendigan furiosas por las esquinas.
Hacen por hacer lo que hacen, son misterios sin pies ni cabeza, ideas al pie de la escalera, ríen o rompen a llorar, nada que sea contagioso.
Tuvieron su cita en un momento en que no tembló la llama de una vela, fueron fuertes olvidando, dejando desnudos en las bocas sorprendidas, arena subiendo en cerradas habitaciones, torturas escribiendo madrugadas; luego tuvieron sonrisas que duraban apenas un adiós emocionado.
No saben medir distancias, evitar estar de boca en boca, no tienen camino de regreso, su horizonte es un silencio cruel, su pensamiento callejones sin salida.
Vivir sin dignidad hace libre y preso, libre por la nada, preso de la nada. Leve risa y llanto.
Pero eso es lo que quieren.

martes, 4 de enero de 2011

JANITO


LA RISA

Somos tan cerrados, tan aisladamente nuestros que cuando alguien poco conocido se detiene a decirnos cuatro cosas, a hacernos alguna gracia lo tomamos por idiota.

Tenemos todo cerca, y el resto atado, no intenta sorprendernos lo que sabemos de sobra, nuestro vivir y sinvivir son dos extremos que aunque repetidos siguen jugando a ser. Es tanto, como lo mismo, o nada. Como un tren que no ha de salirse de la vía. Bellos lugares ajenos que cruza de paso. Mucho mundo y evidentemente ninguno.

Que no vengan a contarnos nuestros credos extraños rompiendo el dique de lo creado, que no vengan con sus risas contagiosas tendidas en las manos; están consumidos los rostros transparentes, la soledad tiene puerta pero está cerrada, abrirla es un lejano oído, un vicio ya sin causa, una sensación ciega.

Con la risa ocurre que cada día al mostrarse se diluye.

Es así.

Hoy alguien se detuvo a decirles cuatro cosas, a hacer alguna gracia a varios obreros en plena faena en la calle y lo tomaron por idiota.
Yo también.

domingo, 2 de enero de 2011

FELIZ 2011


FUMADORES, A LA PUTA CALLE

Mi primer cigarro lo fumé a los doce años tras la tapia del instituto Huarte de San Juan de Bailén y recuerdo que era de la marca Aurora y que me dejó un placer indescriptible. Tras ese vinieron todos los demás hasta que a mis cuarenta y cinco años pude dar al fin un golpe sobre la mesa y cortar de raíz la enorme burrada que era fumar casi tres cajetillas diarias de Ducados negro. Mi faringitis crónica tuvo la culpa al dejarme a menudo sin voz en un trabajo – además de para todo- en que era parte necesaria. Hoy le doy las gracias aunque no sólo la perjudicara el tabaco.
Casi nueve años sin arder vivo me hace ver el problema actual desde algo lejos pero siempre desde la perspectiva del fumador.
La libertad en democracia es una libertad solidaria y por tanto relativa ya que como mucho galopa hasta donde trota la mayoría.
A mí no me molesta entrar a un local atestado de humo de tabaco, es más a lo mejor hasta lo aspiro con ganas, pero he de decir que entiendo a los detractores, a la ley que, lógicamente y paso a paso, va encauzando su camino.
La libertad de fumar, de aceptar consciente o no un suicidio con temporizador ha perdido la batalla sin derecho a defenderse. Es así, tiene sentido, hay que decirlo, también que al tiempo es un contrasentido que si es tan nocivo se venda en cualquier parte y esté al alcance de cualquiera, menores, con picaresca, incluidos, ¡ah!, y doble contrasentido que se hayan autorizado muchos más puntos de venta, gasolineras, etc…
Bufo.
¡Pero bueno, señoras y señores, vamos a ver, y sólo con la ley del corazón en la mano!:
¿Es que hay que echarles a la calle de una patada en el culo?, ¿es que no puede haber lugares en toda España exclusivos sólo para ellos donde ahoguen o desahoguen su necesidad?, ¿por qué un negocio legal, que paga sus impuestos al Estado, que se distribuye sin ningún tipo de problema, ha de estar perseguido?, ¿es que no puede haber un termino medio?, ¿O un cuarto?, ¿O un mitad del cuarto?. Autoricen lugares, señoras y señores radicales, lugares donde puedan fumar, y no como en estos momentos, en la fría y puta calle.
Pero si es muy simple. Autoricen lugares donde los fumadores puedan seguir fumando con medida o como cosacos, disfrutando ese purito tras el café, dándose cigarros unos a otros en las tertulias con la cerveza, el vinito o los cubatas. Quedarían contentos, ajenos muchos- a otros problemas, el gobierno seguiría haciendo caja a tope, y todos los demás ciudadanos viviendo sanos y felices. Fin del cuento.
Estoy seguro que muchos pequeños o grandes empresarios, hosteleros, estarían encantados de acometer las simples obras en sus negocios de instalar una gran chimenea como la de un barco.
Ya sé que esto es democracia y las leyes hay que aceptarlas, pero debería haber permisividad en un problema creado en gran medida por el pingüe negocio de su venta.
Nada tan fácil como que dejen correr el agua los que de ningún modo la quieren beber.